Desmontando Star Wars (1)

Aprovechando el inminente estreno de “Star Wars. Episode VII: El despertar de la fuerza” (J.J. Abraham, 2015, EEUU), la nueva cinta de la saga con la que se iniciará la tercera trilogía de la franquicia, he pensado que no estaría mal escribir este artículo para explicar las vicisitudes de esta. Yo mismo ya he pasado por la fase de buscar información con la que refrescar mi mitomanía con esta saga. No viene mal alentarnos a los que ya nos gusta, espoleándonos con un poco de frikismo y para los no son tan fans de la saga algunas explicaciones quizás los animen a probar suerte y empatizar con la Guerra de las Galaxias y todo su intríngulis que no es poco. 

Cartel definitivo del Episodio VII

Como creo que no podría ser de otra forma he decidido retrotraerme a 1977 cuando se estrenó “Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza” (George Lucas, 1977, EEUU), la primera película con la que se inició esta emblemática saga. Irónicamente no fue el primer episodio sino el cuarto episodio. Aquí nos encontramos con la primera curiosidad que casi todos los no legos en el tema siempre preguntan:

-Esta es la cuarta y ¿las anteriores?
 -No, esta fue la primera. Los tres primeros episodios se rodaron posteriormente. La primera saga fueron los episodios IV, V y VI.
 -Pero, ¿hace falta ver los otros episodios para entender estos?
 -No, ya te he dicho que estos salieron antes y no existían los episodios I, II y III. Todo el mundo vio esta saga antes. A los 20 años grabaron los anteriores.
 -Que raro
 -Si
 -Pero...
 -Mira la película que te la estas perdiendo en vez de hacer tantas preguntas o ¿quieres que te las cuente?
 -Pero...
 -¡Esta es la primera! ¿Vale?. Olvida que ponía episodio IV, no es lo importante... ... por ahora
 -Entonces...
 -¡Aaaaaaghhh!
Una imagen vale más que mil palabras

George Lucas parece ser que siempre quiso llamarla así. Con el membrete de “Episodio IV” pero eso es dudoso por que al parecer en un primer momento por los modos de hacer del mundo del cine esta primera trilogía iba a ser una sola película que por unos motivos u otros al final se estiró de tal manera hasta ser la trilogía que hoy conocemos. Lo que sí es cierto es que la historia parece ser que comenzaba en un universo con cierto bagaje que daba para nuevas historias hasta el punto de que Lucas tendría la posibilidad de escribir nuevas historias ya que tenía un mundo muy rico entre manos. De ahi que cuando grabó la primera cinta quiso denominarla como cuarto episodio.

Al concepto de “Episodio IV” hay que reconocerle el mérito de ser una herramienta de captación muy buena. A todos nos suscita curiosidad y nos deja abierta la película hacia atrás creando una complicidad desde el principio, como si todos ya supiéramos donde nos encontramos y completemos la historia hacía atrás con ciertas licencias que nos satisfaga. Al no mostrárnoslo permite que sea como nosotros queramos. Es como esas películas en las que cada uno se queda con el que más le gusta. ¿Sobrevive el protagonista?, los positivos dirán que si y que habrá más películas y más aventuras. Los amantes de finales negativos pensarán que muere como es acorde a la historia y no podía ser de otra forma. En Star Wars Episodio I después de un texto donde se explica la situación del universo nos encontramos con un asalto a una nave espacial inmersa en una guerra que desconocemos pero que está bien detallada: mencionando bandos, viendo diferentes uniformes, un bando que parece sobrado y uno que difícilmente resiste, un mensaje de auxilio de una princesa… En unos pocos minutos y con los detalles justos nos sitúa en situación para abordar una megaaventura. Esto es algo que no solo pertenece a Lucas. En las películas de la saga Indiana Jones o James Bond, por ejemplo, siempre se comienza con una escena que bien podría ser el final de una película que no hemos visto a modo de presentación. Esta herramienta sirve para situarnos en el ambiente y empatizar con los protagonistas rápidamente sin más explicaciones.

Los productores, los que ponen el dinero, parece ser que al principio no terminaban de fiarse del proyecto. Estos convencieron al parecer de cambiar el confuso titulo por el de “Star Wars” mucho más genérico y poner en los subtitulos los títulos como es el caso de “una nueva esperanza” para el IV episodio. Ante el éxito obtenido en la taquilla y viendo que la segunda parte y tercera se rodarían, los futuros episodios V y VI, fue cuando en 1979 se decide renombrarla con el título que todos conocemos la película hoy en día. En definitiva hasta que no hubo ese éxito de taquilla no se le añadió esa concepto de “Episodio IV” oficialmente dando pie a la ampliación del universo de la Guerra de las Galaxias.

En los años posteriores aparecerían “Star Wars. Episodio V: El imperio Contraataca” (Irvin Kershners, 1980, EEUU) y “Star Wars. Episodio VI: El retorno del Jedi” (Richar Marquand, 1983, EEUU). Aun con todo el material que existe actualmente sobre el universo de las Guerra de las Galaxias, el Episodio V sigue siendo considerado como la obra culmen de la saga. En ella es realmente en la que se asienta el universo Star Wars. Pongamos como ejemplo concluyente el clásico “Yo soy tu padre. Nooooo…”

¿Recordáis el abismo que se abría debajo de Luke?

Estos dos episodios son en los que se desarrolla la historia, en la que alcanza la madurez necesaria para llegar a componer el mito en el que se ha convertido la saga. Mientras que en la primera hablamos de una aventura cerrada que comienza y termina como el clásico capitulo auto conclusivo. En la segunda entrega comenzamos como ya comentamos con la primera película, con ese inicio que nos coloca en medio de la historia y termina inconclusa y de forma negativa para los protagonistas. En la primera hay un “comieron perdices y fueron felices” y en la segunda hay una derrota tan importante que baja a la tierra a esos héroes tan vivarachos que conocimos.

La segunda entrega ha sido catalogada de ser la más oscura de toda la saga. Es curioso que, siendo la mejor valorada y más profunda de todas, es la única que no esta guionizada por George Lucas. Es el constructor de la historia pero no el guionista directo de la película. Este honor recaería en Leigh Brackett y Lawrence Kasdan. La primera es una mujer que escribió el guion de “Rio Bravo” (Howard Hawks, 1958, EEUU) y literatura de ciencia ficción. El segundo es también conocido por escribir “En busca del Arca Perdida” (Steven Spielberg, 1981, EEUU). Este último repite junto a J. J. Abrahams en la nueva entrega, el Episodio VII. Tal vez George Lucas ha aprendido la lección y ha reconocido que manteniéndose al margen y haciendo de vigilante de su franquicia, que no es poco, puede producir una mejor película.

En la segunda entrega asistimos a la verdadera construcción de los personajes y las líneas argumentales que los cruzan para construir una historia rica en matices. Mientras que en la primera solo se trataban de buenos estereotipos, en esta segunda se desarrollan para convertirse en modelos de otras obras futuras. Por poner un ejemplo, Darth Vader, uno de los villanos de la saga, hay quien dice que el mejor villano del cine, transciende su papel de antagonista hasta el punto de convertirse en la excusa para articular la posterior trilogía de la saga, en la que se explique el origen de la guerra y la creación de temido Imperio. Es un personaje que a pesar de ocupar el rol de villano termina tiene ese aquel que llego a convertirlo en el protagonista de la saga precuela que ocupa los episodios I, II y II. Es en el episodio VII en el que se retomaran personajes como Luke, Han Solo, Chewaca o Leia pero Darth Vader ya ha tenido su propia trilogía antes que ellos. Una trilogía en la que no solo aparece sino que es el centro de todo lo que acontece.

El gran Jabba el Hutt en una de las secuencias de la película

El episodio VI es la conclusión perfecta para la historia. Ese fenómeno de comenzar la película en medio de todo el berenjenal en este caso llega a ocupar gran parte de la historia siendo casi una película compuesta por dos historias independientes. Una primera con el derrocamiento del gran Jabba el Hutt, otro de los grandes villanos de la saga y una segunda con ya la mítica aventura junto a los Ewok en la luna de Endor de la que depende la batalla final entre el imperio y los rebeldes.

Con los Ewok hay una anécdota que merece la pena comentar porque se repetirá posteriormente con el denostado Jar Jar Bin en los episodios I, II y III. Se trata de la teoría expuesta en la serie “Como conocí a vuestra madre” por medio del personaje Barney Stilson. La teoría es sencilla, los ewoks una raza conformada por una especie de osos de peluches tribales sufrieron una desigual aceptación por parte de los fan de Star Wars. La explicación sería que dependiendo de la edad de los espectadores variaría la opinión sobre estos. Los que ya tuviesen una edad adulta cuando los vieron los tacharían de infantiles y muy simplones para la historia pero los que fuesen más jovenes disfrutarían con ellos conviertiéndolo en otra marca de la franquicia.

Gráfica que usa Barney Stilson en la serie “Como conocí a vuestra madre”

Pues lo mismo pasaría con Jar Jar Bin en “Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma” (George Lucas, 1999, EEUU). Para los más pequeños de la casa se convertiría en ese personaje bufón divertidisimo como complemento a nuestros héroes, pero para la gran mayoría de los seguidores sería uno de los artífices, de que el comienzo y tal vez como imagen de toda la saga, uno de los síntomas de que la segunda trilogía no estaba a la altura de la primera. Tanto es asi que en “Star Wars. Episodio II: El ataque de los clones” (George Lucas, 2002, EEUU) y en “Star Wars. Episodio III: La venganza de los Siths” (George Lucas, 2005, EEUU) las escenas de este personaje fueron casi borradas hasta ser poco mas que uno de esos personajes esperpénticos creados por ordenador para enriquecer los fondos con alienígenas de todas las formas y colores. Es más, J. J. Abrahams en una entrevista cuestionado por las referencias que hará a las películas anteriores y en concreto por el personaje Jar Jar Bin dejó claro que se planteó sacarlo pero de un modo espacial. Aparecería como un conjunto de huesos en medio del desierto que se identificaría como el cadáver de este, acabando de una vez por todas con las presencia del personaje en la saga.

Ya hemos hablado de algún modo de la genialidad y capacidad de entender al público de George Lucas. Su lucha con 20th Century Fox, productora de la saga, en cuestiones como el título de la misma o su apuesta por una historia arriesgada y poco común por la que nadie apostaba en sus comienzos. Fijaros si había dudas respecto a su obra que algunos de los personajes o el mismo John Williams, creador de la banda sonora, hoy en día uno de los mejores en su oficio, pidieron que se retirase sus nombres de los títulos de crédito por temor al ridículo. Pero su gran genialidad donde queda mejor retratada es en dos asuntos que no se ven en la pantalla sino fuera de esta: La creación de “Ligth and Magic” y en el plan de merchandising del universo Star Wars.

Sir Alec Guiness y George Lucas pensando en el futuro de su creación

Cuando George Lucas comenzó a rodar la película no quedo nada satisfecho con el resultado de los efectos especiales por lo que decidió despedir a los encargados de tal menester y crear su propia compañía “Ligth and Magic”. La 20th Century Fox cerraría su sección de efectos especiales y Light and Magic se convertiría en el referente revolucionando el mundo de los efectos especiales. Los ejemplos de cintas en las que ellos han sido los artífices de esos efectos novedosos que cambiaban la forma de hacer cine son tantos que no los pondré por aquí y dejare que los veáis vosotros mismos en su página.

Por otra parte en las negociaciones con 20th Century Fox, George Lucas, estuvo dispuesto a no cobrar a cambio de quedarse con todos los derechos sobre el merchandising de las películas y el 40 por ciento de la taquilla. Fijaros si la productora tenía poca confianza en el producto que aceptó, en la que seguro sea considerada una de las peores decisiones empresariales que se conocen. Pensaron que la taquilla sería tan escasa que era mejor que pagarle y en aquellos tiempo el merchandising era un tema menor que no suponía grandes sumas de dinero, carteles, algún juguete que duraría poco tiempo y el atrezzo de la película. No podían estar más errados. La primera película originó 461 millones de dolares solo en EEUU, de las que un 40 por ciento serían unos 175 millones de dolares. Si la película costo entre 11 y 13 millones de dolares os podéis imaginar que el sueldo de George Lucas no hubiese llegado ni al millón de dolares por contrato. En figuras, la empresa Kenner entre el año 1978 y 1985 ganó un total en bruto de 3.600.000.000 dolares. Imaginaros la parte que le llegaría al señor George Lucas por sus derechos y licencias acordadas.

George Lucas no solo fue un genio realizando las películas de las que hablamos. No solo creó una franquicia emblemática a nivel cinematográfico, también una de las marcas más potentes que existen. Revoluciono el mundo de la industria del cine a múltiples niveles. Se puede decir que hay un antes y un después del estreno del Episodio IV culturalmente hablando. Y quien diga lo contrario que eche un vistazo hoy a su alrededor a ver si es capaz de escapar al vastísimo alarde de marketing puesto en marcha para el estreno del episodio VII. Posiblemente te cruces con más gente con camisas de Star Wars que del Che, que es considerado uno de los iconos más potentes del siglo XX.

Para terminar esta primera parte del repaso que vamos a hacerle a la franquicia cinematográfica citaré una curiosa anécdota entre George Lucas, Steven Spielberg y Brian de Palma. Antes del estreno, Lucas decidió hacer un pase privado en casa para los amigos (un grupo de italo-americanos que conquistaron Hollywood, pero eso es otra historia y daría para unas cuantas entradas) y así ver sus impresiones. Al parecer, al terminar el visionado Brian de Palma se le acerco y le dijo claramente que no la estrenase que haría tal ridículo que le costaría remontar su carrera. Sin embargo Spielberg le dijo que sería todo un éxito, un bombazo. Cuando George Lucas se reúna con sus amigos y recuerden anécdotas esta tiene que ser de las que Lucas y Spielberg le restrieguen a Brian de Palma cuando quieran chincharlo.

Steven Spielberg, Martin Scorsese, Brian De Palma, George Lucas y Francis Ford Coppola.

Acerca de Iván Merchán Suárez

Habiendo estudiado en una escuela de artes plásticas y en la universidad, Historia, creo que el cine es la mejor forma de aunar narración con estética, de ahí que me encuentre escribiendo en un blog de cine. Raro es que no encontremos reflejos de nuestras vivencias en una película o un libro.

4 comments

  1. Ante todo, felicidades por el post. Personalmente, me gustan más los episodios 4, 5 y 6 que los anteriores, los cuales, si soy sincero, me parecen malas películas, con más de juego de la play 1 que de cine y con una guionización bastante plana —en contra de la línea tan rica que marca la primera oleada—, una cámara carente de personalidad e interpretaciones que te dejan frío —lo tengo fresco porque hice un maratón de Star Wars en verano de cara a ver la nueva entrega ahora en diciembre, hice lo mismo con Mad Max y Jurassic Park—. Por otra parte, creo que el J. J. Abrams le ha metido mano también a Star Trek, por lo que debe ser un «nerd» del carajo.

    1. Totalmente de acuerdo. Creo que cualquiera que lea el articulo puede denotarlo. No creo que haya mucha gente que diga que la segunda trilogía es mejor que la primera.

      El tema que comentas sobre que las películas actuales de acción se hacen pensando en el mundo de los vídeo juegos creo que es muy interesante y daría para una entrada curiosa.

      J.J. Abrahams ha hecho dos películas de Star Trek y a nivel personal te diré que me han gustado aunque saturen un poco con la cantidad de acción, demasiado dinámico para lo acostumbrado y que pueden recordar ese tema del vídeo juego. Adolecen del problema contrario que poseían las antiguas películas de la misma saga, la falta de dinamismo en algunos momento. Eche de menos esos momentos más pausados de la serie o de las antiguas películas dedicados al día a día dentro de la nave. A ver si la tercera entrega apuesta por una mezcla de ambas formas de hacer.

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