El Cine y su musa

¿Qué sería del séptimo arte sin la música? ¿o qué sería de las imágenes sin efectos sonoros? Hay grandes momentazos dentro del cine que serían impensables sin su banda sonora. Y ¡sí! estamos hablando de la música y el cine, esa preciosa relación de amor. Hay tantísimas buenas canciones y sus respectivos planos, que seguro dejamos miles de ellas sin nombrar, ustedes seguro saben cuales son, y se les viene a la cabeza mientras leen estas líneas.

Pienso a voz de pronto en la melodía emblemática de El padrino (Francis Ford Coppola, 1972, Estados Unidos) Una película atemporal, como las grandes obras de arte, su melodía es tan inolvidable como difícil de recordar el nombre del compositor, Nino Rota. Le sonarán los grandes Ennio Morricone, Jerry Goldsmith, Max steiner, John Williams, nuestro Alberto Iglesias. ¿Qué serían las películas de Almodóvar sin su música? Las hace mucho más creíbles. Hay tantos y tantos compositores de bandas sonoras y tan grandes canciones, que tendríamos material como para publicar un libro. Michael Nyman (Gattaca) Thomas Newman (American BeautyCamino a la perdiciónRevolutionary Road), Danny Elfman (Mi nombre es Harvey MilkEduardo Manostijeras) Randy Newman (Toy Story 1, 2 y 3Monstruos University) Angelo Badalamenti (Terciopelo azulSecretaryCarretera perdida) Cliff Martinez (TrafficDrive) Henry Mancini (La pantera RosaEl guateque) dentro de un largo extenso etcétera.

(Mítica escena de Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961, Estados Unidos) donde Audrey Hepburn susurra de una manera tierna e incluso melancólica la canción de Henry Mancini que en un principio iba a llamarse Blue river. Por estar registrada no pudo ser y acabó llamándose Moon river ganadora del Oscar a mejor canción y banda sonora de dicha película en 1961.

Dentro de los tipos de música, autores o canciones que se utilizan hay varias opciones o tipos, por ejemplo la música de pantalla que tiene una gran fuente explicativa ya sea de alguien que la interpreta en el filme (en el plano o fuera de él) o en un reproductor que forma parte del mobiliario de la escena. Después está la música de fondo o incidental que parte de un sitio distinto al que aparece en la ficción. Hay quien quiere dejar la música en el fondo de la imagen o directamente la trae a un primer plano, atrapando al espectador a que se envuelva con los fotogramas y navegue en sus emociones. Puede ser utilizada para muchos ámbitos.

Hay bandas sonoras que emocionan, tales como La misión (Roland Joffé1986, Reino Unido) por el antes citado y elogiado Ennio Morricone o la curiosa banda sonora de Blade Runner (Ridley Scott1982, EE.UU.) compuesta por Vangelis, película de la que ya se habló extensamente en este blog a propósito de su reciente remasterización. Hay que citar e ir variando entre épocas, sabiendo que dentro de todo esto, también están las modas o el cine comercial, no por ello exento de banda sonora. Muchas malas películas tienen grandes bandas sonoras y viceversa, algunas buenas películas tienen pésima banda sonora o no han sabido gestionar bien ese delicado tacto a la hora de elegir o mezclar las imágenes. Está el ejemplo de Gladiator (El gladiador, 2000, EE.UU) que si no llega a ser por la música de Lisa Gerrard, le sale el tiro por la culata. La película estaba muy bien pensada, con grandes actores como Russell CroweJoaquin Phoenix y de director Ridley Scott (casi nada), pero os puedo asegurar que si le quitáis las canciones de Hans Zimmer y la voz mágica de Lisa Gerrard la película no hubiera ganado 5 Oscars y otros tantos premios. No sé por qué todo el mundo piensa que canta Enya o Loreena Mckennitt, dos grandes cantantes, pero que en este caso no aparecen en la cinta.

Y como la táctica funcionó pues vamos a probar suerte con Troya (Wolfgang Petersen, 2004, EE.UU) aquí ejemplo de películas multisalas con batallas de masas de soldados muy bien digitalizadas y la típica frasecita antes de la batalla, en este caso concreto la música no enlaza muy bien con los textos de Homero, pasando indiferente por la historia del cine. Otras como 300 (Zack Snyder, 2006, EE.UU) cumple los requisitos de llenar salas y de ver grandes batallas donde dan más cabida a los sonidos impactantes. Si le añades música ambientada podíamos llegar hasta El señor de los anillos: La comunidad del anillo (Peter Jackson, 2001, EE.UU) que supieron mezclar muy bien los efectos visuales, con la gran fotografía, todo ello con buen gusto a la hora de añadirle la música y muy buen maquillaje, de hecho le dieron premios por todo ello, aparte de ser una buena adaptación de la grandiosa novela de Tolkien.

Por grandes filmes con buena música no será. Hasta las películas del oeste tienen grandes bandas sonoras. Por ejemplo: Sergio Leone y su spaghetti western, rodadas la mayoría en el desierto de Almería. ¿Quien iba a imaginar que trabajó de ayudante de dirección en grandes producciones de Hollywood? Como Ben-Hur (William Wyler, 1959, EE.UU) y que daría a conocer a Ennio Morricone o al mismísimo Clint Eastwood. Son muchas sus grandes películas y muy elogiado su cine, aquí les dejamos un video de una de ellas:

La muerte tenía un precio (Sergio Leone, 1965, Italia)

 

Nos damos una vuelta por Francia para hablar de Jean-Pierre Jeunet que fue perfeccionando su técnica, sabiendo hacer buen cine e insistiendo en hacer la misma película con distinta temática, probando diversidad de cosas y repitiendo actores. Tras hacer un popurrí de sus 3 primeras historias le salió la gran Amelie (Jean-Pierre Jeunet, 2001, Francia) que junto con el gran talento de Yann Tiersen en la banda sonora, se hizo una fusión melódica con imágenes muy original. Lo que no entendemos es porque utilizaron una canción repetida de Amelie en la película Good Bye, Lenin! (Wolfgang Becker2003, Alemania) fue un solo fragmento, pero que creen ¿que no nos dimos cuenta? (risas).

La historia entre el cine y la música viene desde los inicios del mismo, el cine mudo tenía ¡música!, diría que era la clave de ello. Las imágenes acompañaban a la música tocada por un piano, órgano, orquestina o lo que tuvieran a mano. Es un arte que nunca ha parado de reinventarse a si mismo. Como muda también era la protagonista de la peculiar y grandiosa El piano (Jane Campion, 1993, Nueva Zelanda) donde además de llevarse el oscar a la mejor actriz, Holly Hunter, es puro sentimiento, ella va sintiendo la música a través de su corazón y lo expresa con su piano, puro amor.

Michael Nyman – The Scent of love (Bso.The Piano)

 

Este articulo va como las novelas, adelante y atrás, como a mi me gusta escribir, como Lucía y el sexo (Julio Medem, 2001, España) donde el gran cineasta sabe manejar bien las olas, danzar con la música de Alberto Iglesias que para variar también se supera a sí mismo, brindando unas melodías que a los personajes y a la historia le vienen hechos a medida de sastre.

(Alberto Iglesias – Me voy a morir de tanto amor (Bso Lucía y el sexo)

Después llegan las películas escalofriantes, donde el cine no viene del cine, donde los tiros dan a doler, a matar, donde el cine viene de la vida y nos encontramos con Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000, EE.UU). La canción del tema central, además de pegadiza y de aparecer unas cuantas veces en el largometraje, te indica perfectamente hacia donde van los protagonistas, muchos efectismos visuales mezclados a la perfección, y muy bien montados, queriendo crear en el espectador esa incertidumbre o ese desasosiego, una película impactante, quizás sin segundo visionado o dejando pasar muchos años hasta recuperarte.

Después están también los grandes amantes del cine como Bernardo Bertolucci que sabe elegir banda sonora muy bien adaptada. Canciones de grupos para contar la Francia del mayo del 68 de una manera muy sensual y rara en Soñadores (2003, Reino Unido) sin olvidar su gran aclamada obra de arte El último emperador (1987,Reino Unido) y sus 9 merecidos oscars.

Todos los buenos amantes del cine siempre tendremos en la retina o en el recuerdo a Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988, Italia) una increíble cinta analógica donde la magia del cine mezclada con la nostalgia llegan a un punto óptimo con el espectador.

Dejando para el final y no menos importante hablaremos de Val Kilmer ¿porqué no? (risas) el cual, encarnó a Jim Morrison en la pantalla tan bien caracterizado que muchos creían que era él, el auténtico, en la película The Doors (Oliver Stone, 1991, Estados Unidos). Si hay alguien que sabe mezclar música e imágenes y que el espectador literalmente se meta dentro de la película ese es este director, sin olvidarnos de la escena de Platoon (Oliver Stone, 1986, EE.UU) que después de tanta matanza, destrucción y muerte, respira la película un segundo y aparece una versión original de The end de The Doors donde el espectador queda sepultado en “estado cine” que yo le llamo.

Hay mucho cine y muy buenas fusiones de música con grandes imágenes desde el hoy, pasando por el ayer o por el mañana, películas tan desconocidas como buenísimas, por ejemplo la futurista Código 46 (Michael Winterbottom 2003, Reino Unido) donde la música te lleva a lugares insospechados. La preciosista y fatalista El desprecio (Jean-Luc Godard, 1963, Francia) una película que lleva la música consigo en todo el filme desde el principio hasta el final de una manera cuidada y extraordinaria. También muy grande el baile del actor francés Jean Rochefort en El marido de la peluquera (Patrice Leconte, 1990, Francia) donde la música árabe y el amor que sentía por su querida peluquera, hacía que no existiera nada más. Sin olvidarnos por supuesto de lo meticuloso de Quentin Tarantino con sus obras visuales, a él no le gusta contratar a nadie para que componga la música en sus filmes, no le gusta encargar una banda sonora de autor, lo cuida él mismo con muchísimo mimo y canciones bien elegidas. No deja nada al azar, busca las pistas perfectas que encajen con sus escenas, véase por ejemplo Jackie Brown (Tarantinoplis, 1997, Estados Unidos) donde la música soul, funk, el aire de los 70 u 80 y su velocidad perfecta, se funden para crear uno de esos homenajes que al cineasta tanto le gustan. Aunque para ejemplo de sus películas y sus momentos elogiables de música, aquí va este clásico de la versión de Neil Diamond.

(Versión por los grandes Urge Overkill en la archiconocida Pulp Fiction, 1994)

Para acabar les dejo con La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993, EE.UU) una obra de arte, de principio a fin, donde la música de John Williams hace vibrar a quien lo escucha, ve o siente desde su butaca. Es sin duda una de las mejores películas y banda sonora de todos los tiempos. Está cargada de emotividad, sensibilidad, donde los sonidos acompañan a este espectacular drama, para recordar a futuras y venideras generaciones que no vivieron la Segunda Guerra Mundial, que esa crueldad aplastante, existió en realidad.

 

 

Acerca de P.fusion

Artista, llevo escribiendo desde pequeño, normalmente siempre he escrito canciones, poesía o relatos, pasando también por la pintura de cuadros y objetos. Me apasiona la cultura, el arte en general y sobretodo la ventana que se abre a todas estas disciplinas: el cine. Puedes seguirme aquí

2 comments

  1. Muy observador, es tan grande la fusión de cine con imágenes, de películas y música, que se ha dejado una segunda entrega del artículo centrándonos en particular en este tema. Sin duda dará mucho juego y quiero desvelar que será un artículo muy enriquecedor, porqué pondremos muchos links de grupos y citaremos muchas recomendaciones.

  2. No se si a conciencia o sin querer has obviado las bandas sonoras hechas por bandas. Por ejemplo, Queen en Flash Gordon o los Inmortales, U2 en el Nombre del padre o la recolección de bandas llamadas en su momento rock industrial, gótico, oscuro o como sea de la película del Cuervo que supuso una revolución a muchos niveles. ¿Qué me dices?

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