El mutante, la bruja y el catálogo de Netflix

Hablando con los miembros del blog hemos comentado varias veces que igual deberíamos hacer entradas más cortas y dinámicas. La verdad es que tampoco me gusta la idea de caer en lo que yo entiendo que es el mal de la inmediatez y las cosas para ayer. Parece que no podemos detenernos demasiado tiempo en nada y todo es comida rápida con sus consecuentes residuos desproporcionados para la cantidad o calidad consumida. Aun así entiendo que no siempre apetece leerse tochos post densos y a veces gusta charlar un rato de forma más relajada y menos concienzuda. O sea que voy a intentar un nuevo formato más ligero, más corto pero conservando el interés y la profundidad.

Normalmente tengo ideas que se quedan en el tintero por no ser demasiado exhaustivas o por no ser reflexiones demasiados elaboradas. Habitualmente estas divagaciones son de mayor actualidad que mis entradas habituales ya que me las generan el día a día. Ya sea por que se quedan en el camino o por que tardan mucho en madurar dejan de ser temas actuales. En esta ocasión he decidido plasmar tres de esas divagaciones y ver que sale.

El mutante…

Hace unos días acudí al cine y vi “Logan” (James Mangold, 2017, EEUU), la nueva película de la franquicia de los mutantes de la Marvel, los famosos X-Men. Salí bastante contento de la sala y los días posteriores cuando suelo asimilar lo que he visto y me creo una opinión sobre lo visionado he encontrado pocas cosas de las que quejarme. Algún que otro detalle hacia el final que igual traicionan un poco el curioso tono de la película. Y sí, hay que decir que cualquiera que fuera al cine a ver esta película esperando encontrar una película al uso de mutantes, o mejor dicho, más de lo que ya habíamos visto en sus predecesoras, debe haberse llevado una sorpresa. Para algunos, para bien y para otros, para mal. Personalmente considero que esta película es el paso evolutivo que llevaba tiempo rogándose por parte de los que ya no somos adolescentes y esperábamos que nos mostrasen algo más que jóvenes imberbes inconformistas que se enfadan y esperan arreglarlo todo en un ataque de furia lanzando rayos.

Logan nos muestra un Lobezno y un Profesor Xavier ya bastante decrépitos. Que han perdido el control de sus poderes. Como ancianos, sufren los achaques de la edad. Sin quererlo ni pretenderlo se encontrarán mezclados en una última aventura para la que ya no están capacitados. La película, salvando las distancias está a caballo entre “Una historia verdadera” (David Lynch, 1999, EEUU) y “El caballero oscuro” (Christopher Nolan, 2008, EEUU). Si bien no es tan buena ni se le acerca a ninguna de las dos, puedo decir que tiene ese toque de road movie de la primera, en lo relativo a la búsqueda de la paz y el sentido de la vida y ese toque oscuro super heroico o de tragicomedia griega de la segunda. Pero sí tiene el tono de ambas, siendo fiel a los cómics. No son grandes héroes que persigan grandes objetivos pero tienen esa mezcla que tanto gusta de héroe y antihéroe, ese toque de donde hubo retuvo. Por fin veremos a ese lobezno salvaje que versiones anteriores casi hechas para la familia tanto nos habían edulcorado.

Si bien es cierto que la película no sea una genialidad, sí es una bocanada de aire fresco. Creo que esta película supone un intento de evolucionar las historias basadas en los personajes de la saga de los X-Men. Cuando somos capaces de coger algunos de los personajes de dicha saga y los colocamos en una historia diferente como ya antes he comentado, lo considero un enriquecimiento. Sacar los personajes de sus roles habituales y que funcionen, es un logro que prueba que estas historias pueden ir más allá. Y es que, a cualquier seguidor de los cómics esto no debería sorprenderle, pero a los que han crecido viendo sus aventuras en la gran pantalla, este será el momento en el que se planteen que hay diferentes niveles en las narraciones y que hay historias bien diferentes para todos los gustos. Por eso felicito a sus creadores por este nuevo rumbo en su modo de relatar historias que profundizan mucho más en el trasfondo de las mismas.

Jack Lemon y Walther Matthau… perdón, Hugh Jackman y Patrick Stewart.

Para terminar resaltaré un ultimo aspecto que creo que hace que la película funcione. Es lo que yo llamo el efecto de la extraña pareja. Es un recurso muy usado en el cine. Se trata de emparejar dos personajes que están destinados a estar juntos aunque a primera vista parezcan muy lejos el uno del otro. Normalmente uno suele ser cascarrabias, negativo, y el otro ser un motivado, positivo. Uno joven y otro viejo. O simplemente uno, un necio pero de buen corazón, y el otro inteligente pero muy quemado. Esto, si se hace bien, genera una química que basta para hacer que la película ruede sola. Tenemos el ejemplo por antonomasia formado por Walter Matthau y Jack Lemon en las diferentes películas de “La extraña pareja”, o si queremos buscar algo mas cercano, la formada por Mel Gibson y Danny Glover en la saga de Arma letal.

… la bruja …

Cambiando de tema ahora pasaré a uno que no me ha gustado. Hablo del boicot que ha sufrido el “El Guardián invisible” (Fernando González Molina, 2017, España). Para los que no conozcan el tema pasaré a explicarlo aunque creo que todo el que haga uso asiduo de alguna red social ya estará al corriente. Y de algún modo u otro se habrá visto mezclado en el tema.

Portada de “El guardián invisible” con Marta Etura.

Miren Gaztañaga es una actriz que hace unos meses en un programa de humor de la ETB lanzó una serie de opiniones sobre los españoles. Si bien es cierto que el formato es a modo de entrevistas, no hay que olvidar que es un programa de humor. Dicho programa, tal vez por sus modos, fue cancelado por la propia cadena tiempo antes del estreno de la película. Aun así, cuando se estrenó la cinta de ‘El Guardian Invisible’ “casualmente” los medios se hicieron eco de que en aquel programa que hasta el momento no había trascendido mas allá de su propia emisión, aparecía esta actriz, suscitando un boicot sobre la misma.

Intentaré proceder de forma ordenada, empezando por decir que personalmente pienso que ni el programa ni la aparición de Miren Gaztañaga en éste, fuese lo que considero una buena producción. Pero eso, con la cancelación de la ETB, creo que ya esta más que sancionado. Lo peor que le puede pasar a un programa de televisión es que se cancele. Hasta aquí bien, pero lo que viene después lo veo bastante desproporcionado. Teniendo en cuenta la que está cayendo con la sentencia de Cassandra por sus chistes sobre la muerte de Carrero Blanco, el intento de enjuiciar la actuación de Drag Sethlas en los carnavales de Las Palmas de Gran Canaria, o el pasado caso del concejal Zapata de ‘Ahora Madrid’ denotan una tendencia preocupante. Un reflejo de la sociedad, que personalmente me asusta.

Un fotograma del polémico programa de la ETB

Siguiendo el mismo argumento que se ha seguido en esta historia no deberíamos ver más películas de Anthony Hopkins. Algunos recordaremos como en Mision Imposible II (John Woo, 2000, EEUU), Anthony Hopkins y Tom Cruise se encuentran en España mientras se celebra una suerte de fiesta que pretende ser un reflejo de la semana santa, las fallas e incluso los San Fermines. Ante este espectáculo esperpéntico Anthony Hopkins dice que son unas fiestas fastidiosas en las que los lugareños honran a sus santos quemándolos y por poco no lo queman a él mismo. Si esto no es tildarnos de bárbaros o algo peor, que alguien me lo explique. No he visto que nadie por aquel estropicio en aquella película haya boicoteado las películas en la que el actor aparezca. Si con esto no os basta y pensáis que era algo trivial o solo un error tampoco he visto que nos hayamos esmerado mucho en boicotear las películas de Schwarzenegger porque firmase penas de muerte en su carrera como político. Por norma, sabemos diferenciar el personaje del actor. Estoy seguro que lamentaríamos la actitud de muchos actores si los conociésemos pero es que esto en el fondo no tiene nada que ver con el personaje que interpretan. Tenemos ejemplos como el caso de Charlton Heston o Mel Gibson quienes han tenido más que actitudes reprochables en sus vidas fuera de la pantalla, pero no restan méritos a los trabajos que han realizado en sus películas.

Tengo que añadir que respeto a todo aquel que por decisión propia crea apropiado no ir a la película como castigo por la presencia de Miren Gaztañaga. Cada uno lucha sus batallas como considera oportuno. Lo que no puedo entender y condeno rotundamente es que el boicot haya llegado al punto de obligar a terceros a formar parte. ¿Por qué digo esto? Porque uno de los modos de boicot ha llegado a crear un cartel en el que se cuenta el final de la película para ahorrarle/fastidiarle la película a todo aquel que se tope con éste. Yo pensaba ir a verla con mi madre porque ella es asidua de las novelas de Dolores Redondo, pero me he topado con el dichoso cartel y me han revelado el final de la película, una película catalogada como thriller, ya me diréis donde esta la gracia.

Aun así no puedo evitar ser mal pensado y hacerme algunas preguntas. ¿Quién sale beneficiado de esta polémica?, ¿quién ha comenzado este boicot? Porque estas cosas tienen un origen, una o varias personas que toman la iniciativa. ¿Por qué nadie, por lo menos de los interesados, explica con detenimiento o intenta profundizar en el tema y se conforma con el boicot?. Sí, ya sé que los españoles tienen refranes como el de ‘nadie es profeta en su tierra’, frase que refleja muy bien ciertas actitudes.

No me he podido resistir a mi lado conspiranoico. Planetary #6.

Mucho me temo que no es la primera vez ni será la última que esto suceda. Ya lo vimos hace poco con la última cinta de Fernado Trueba, “La reina de España” (Fernando Trueba, 2016, España). Una polémica muy similar en la que nos podemos hacer las mismas preguntas que he planteado antes. Unas declaraciones que nadie se molestó en ponerlas en su contexto. Sólo espero que esta tendencia decaiga por su propio peso porque si no, mal futuro nos depara. Heinrich Heine, un poeta alemán dijo: “Allí donde se queman libros, se termina quemando a los hombres“. Podríamos extender esta frase incluyendo ‘películas’ junto a ‘libros’.

Dejaré el tema con las declaraciones realizadas recientemente por Miren Gaztañaga. Y las realizadas por los productores de la película las cuales no me gustaron nada. Lo considero una jugada bastante cobarde y a la desesperada por miedo a que la película fracase en vez de afrontarlo buscando lo que es justo y correcto. No creo que hiciera falta dichas declaraciones intentando evadir el boicot. Es como admitir precisamente las acusaciones lanzadas. No hace falta afirmar que no estás de acuerdo con las afirmaciones realizadas en un programa de humor hechas por uno de los actores de tu película y que nada tienen que ver con el proyecto del Guardián invisible. Definitivamente, creo que con dichas declaraciones le das la razón a las personas que decidieron llevar a cabo el boicot.

                                                      … y el catálogo de Netflix.

Para terminar esta entrada y dejarnos buen sabor de boca pasaré a otro tema que me parece todo un acierto. Me está encantando el tratamiento de Netflix con los personajes de cómic, más en concreto con las historias de superheroes de Marvel.

Luke Cage alias Power Man (Mike Colter), Mad Murdock alias Daredevil (Charlie Cox) Jessica Jones (Krysten Ritter) y Danny Rand alias Iron Fist (Finn Jones).

El primer punto a favor es la duración del metraje. El formato serie creo que es el adecuado para adaptar historias que se publican a veinticuatro carillas por mes en formato de grapas. Es cierto que para las llamadas novelas gráficas, una película puede ser más adecuada. La prueba la podéis ver con la saga de ‘Spiderman’ donde cada película intenta reflejar una aventura que no suele ir más allá de las 24 carillas que hemos comentado. En cada película casi nos han contado de nuevo el origen del personaje y sus poderes, dedican una hora o más a construirnos el escenario y a su enemigo. Al final nos encontramos con cintas de más de dos horas de duración bastantes similares y con apenas sorpresas. Y es que pienso que las películas de ‘Spiderman’ se hacen muy largas y muy sufridas por el estiramiento de una historia que no tiene tantas complicaciones. Para estas historias que avanzan mes a mes con pequeños arcos argumentales veo mucho más acertado el modelo series televisivas, excepto tal vez en el caso de Sin City: Ciudad del pecado” (Robert Rodriguez, Quentin Tarantino y Frank Miller, 2004, EEUU) o la trilogía del “Caballero Oscuro (Christopher Nolan, 2005, 2008, 2012, EEUU)“.

Otro punto a favor es el tono. Un tono bastante oscuro y en el que se respira la realidad del mundo en el que vivimos. Fijaros si es así que ‘Daredevil’ llego a describirse como el “The Wire” (David Simon, 2002, EEUU) de los superheroes. Es aquí donde se diferencia de otras series de superheroes que ocupan la parrilla en la actualidad como puede ser aquellas basadas en el mundo DC. Y que conste que siempre he sido más de DC que de Marvel. Las series de DC como ‘Arrow’ o ‘Flash’ están más dirigidas al estrato joven, como dicen los estadounidenses a los “teenagers”. Este no es el caso de las series que está haciendo Netflix, que pretende llegar a un público más adulto. En las series de Netflix no han querido seguir esa línea necesaria para que la historia guste a todo el mundo como le pasa a las antes mencionadas. Sus personajes se emborrachan, se equivocan, los golpes hacen daño y dejan señales, las relaciones personales dejan huella y no se arreglan al acabar el episodio, etc.

Y para el final dejo lo que más me gusta, como lector de estos seriales del mes tras mes, cómic de grapa tras cómic de grapa sin final. Se trata de la construcción y personalidad de cada una de las producciones. Hasta ahora hay cuatro series diferentes. “Daredevil” (Drew Goddard, 2015, EEUU), “Jessica Jones” (Melissa Rosenberg, 2015, EEUU), “Luke Cage” (Cheo Hodari Coker, 2016, EEUU) e “Iron Fist” (Scott Buck, 2017, EEUU). Cada una de ellas tiene una personalidad muy diferente que puede verse en los colores, en los filtros, en la música (especial mención a la de Luke Cage en este apartado), etc. Hasta el momento han ido construyendo muy despacito cada una de ellas. De hecho, han tratado el proyecto de manera orgánica y en vez de sacar una temporada de cada personaje por año como en las series de DC, se dedican cada vez a una de ellas. Ahora la siguiente que toca es “Defender” (S.J. Clarkson, Uta Briesewitz, Peter Hoar 2017, EEUU) que sería la unión de todos estos personajes. Podríamos decir que sólo hay una serie, y cada temporada la dedican a uno de los personajes. Es como si estuvieran poco a poco creando el universo que Marvel no ha podido hacer en el cine ya que no han sabido aunar esfuerzos las productoras de los X-Men con la que lleva las historias de los Vengadores. Aquí todas se están planificando lentamente y siempre respetando los espacios entre ellas pero sin primar una sobre las otras. Esto resta el cansancio habitual de las series que cuando alcanzan varias temporadas se hacen pesadas incluso cuando las tramas no están mal. Aquí nos encontramos diversidad de estilos que ayudan a recrear esa continuidad infinita que tienen los cómics.

Acerca de Iván Merchán Suárez

Habiendo estudiado en una escuela de artes plásticas y en la universidad, Historia, creo que el cine es la mejor forma de aunar narración con estética, de ahí que me encuentre escribiendo en un blog de cine. Raro es que no encontremos reflejos de nuestras vivencias en una película o un libro.

One comment

  1. Buenas Sr. Merchán,

    Totalmente de acuerdo en lo que respecta al catálogo de Netflix sobre las series de superhéroes. En un principio, me costaba mi ‘readaptación’ de las 400 películas de superhéroes a las series actuales pero creo que estas últimas se adaptan mejor a la esencia del cómic en sí.

    El tema ‘bruja’ lo hubiese casi obviado ya que lo de Miren Gaztañaga es un ejemplo más del catetismo imperante a día de hoy cuando hablamos de los boicots a diferentes ‘productos’, la politización de todos los ambientes posibles y los demás temas del día a día que nos hacen cuestionar la evolución del ser humano.

    Finalmente, leyendo el post me han entrado muchas ganas de ver Logan aunque después de tu explicación sobre el efecto extraña pareja no logro quitarme a Omar Sy (en Intocable) cuando pienso en Hugh Jackman… Las conexiones neuronales, que dan malas pasadas.

    Saludos al equipo de Vota al Cine!

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