El Verdugo de Berlanga

Hoy os voy hablar de un clásico. Una película de esas que pase el tiempo que pase sigue manteniendo ese aquel que la hizo especial. En ella según el ángulo desde el que miremos podremos ver tintes de humor, tragicomedia, crítica social, historia, realismo, esperpento, etc. Se trata de “El Verdugo” de Berlanga. Una de esas películas que tiene tantas capas como una cebolla y tantas lecturas como visionados. La vi hace muchos años y me quedé perplejo porque esta película se hubiera realizado en plena dictadura franquista aunque me quedé igual cuando descubrí que en su época la gente no se dio cuenta de que los Village People eran gays. La cuestión es, que años después la revisione y volví a quedarme atónito ahora con los conocimientos de historia que había adquirido, me pareció más exagerada que la primera vez esa sensación de que la película contase tanto, de aquella manera tan sutil y al mismo tiempo tan evidente. Hace poco la vi acompañado. La persona que la vio a mi lado la disfrutaba por primera vez y reconocí en su cara y sus comentarios mi primera vez, mientras yo encontraba más detalles que en todas las anteriores visualizaciones. Cada vez que la veo encuentro algo nuevo que me hace pensar y reafirmar que es incluso mejor que la vez anterior. Este debe de ser el secreto de las buenas películas, este modo de contar como si pareciese fácil con símbolos y sensaciones tan potentes que no pasan de moda. Mientras que escribo esto, tengo ganas de volver a verla para sacar aun más. Y probablemente lo haga (…lo he hecho).

Intentaré modestamente desgranar todos esos maravillosos aspectos que tiene esta película desde tres puntos de vista. El primero, evidentemente, desde la misma película y su narración. Otro dándole el contexto histórico, que si se conoce, enriquece enormemente la cinta. Para terminar tocaré ese mundo que rodea la película y todas esas cuestiones que llegarían más allá del visionado, lo que llamaría la meta historia de la película y que a veces con el tiempo termina condicionando la actitud con la que se ven las películas. Como por ejemplo, ¿sabíais que en tal escena no sé qué actor improvisó haciendo super natural la escena?. Todos vemos después la película esperando la escena y nuestra valoración sobre las actuaciones y la cinta sube como la espuma.

Cartel de la película

EL VERDUGO, LA PELÍCULA

José Luis trabaja en una funeraria. No es feliz ya que su trabajo no le permite una vida social normal. Para la gente, es un ser siniestro que da lo que podríamos llamar mal fario. Por eso sueña con marcharse a Alemania en busca de un nuevo trabajo y una nueva vida como mecánico. Un día al recoger a un fallecido ajusticiado por medio del garrote vil, José Luis y su compañero aceptan llevar a casa al verdugo que lo ha perpetrado. Este resulta ser una persona agradable. Al verdugo se le olvidan sus herramientas en el coche de la funeraria. José Luis le lleva a su casa los objetos extraviados y será así como descubrirá que el verdugo tiene una guapa hija que por culpa de la profesión de su padre no encuentra tampoco con quien relacionarse. Ambos, sabiéndose en la parte más baja de la sociedad deciden comenzar una relación en la que ninguno de los dos le reprochará al otro su situación. Al poco, son descubiertos por su padre en una situación comprometida y este exige que la relación se oficialice. Se casan y comienzan a buscar casa para empezar su vida. El verdugo por su trabajo tiene derecho a una casa y es allí donde planean su futuro. Pero surgen problemas, el padre de ella se jubila y pierde el derecho a la casa a no ser que alguien de la familia herede el trabajo y con ello la casa. José Luis termina aceptando el trabajo de verdugo por el bien de su reciente familia. Éste reza porque nunca llegue el momento de ajusticiar a nadie mientras su suegro intenta poco a poco instruirlo para que vaya perdiendo los miedos que tiene. Finalmente es convocado a Mallorca para realizar su primer trabajo. Allí comienza unas peripecias en las que es convocado, desconvocado, es vuelto a convocar y así sucesivamente hasta el inevitable momento.

Como habréis dilucidado por el resumen de la historia se trata de un relato que mezcla el humor negro y el costumbrismo. Toma mucho del género literario conocido como sainete. Éste se caracteriza por ingeniosos juegos de palabras, por el carácter humilde de sus personaje y su ambientación. También mama del cine regeneracionista de la época, del cine realista italiano que estaba en auge en todo Europa. Ese intento de crear historias pequeñas tremendamente realistas que se acercasen a las verdaderas condiciones sociales del momento. Hasta el momento el cine se caracterizaba de arqueotipos idealizados de un ideal u otro como por ejemplo los personajes históricos o sucesos de cargados de gran simbolismo. El regeneracionismo optará por relatos que describan la realidad de la forma más cruda y al mismo tiempo más humana posible.  Y por último tendríamos que remitirnos a ese término tan español, el esperpento, una deformación de la realidad más allá del absurdo, de lo grotesco que termine haciéndonos ver la realidad y sus supuestos valores como ridículos. Hay una frase que resume muy bien todos esos conceptos complejos que acabo de esbozar y que se ha dicho de esta cinta clásica: “Los sueños mueren y te queda vivir“.

Diferentes fotogramas de películas de Berlanga.

Intentemos seguir un orden. El verdugo es una producción italo-española rodada por Luis García Berlanga. Escrita por el anteriormente mencionado y por Rafael Azcona. Berlanga es considerado uno de los grandes del cine español y rara es la película suya que no esté considerada como un clásico. “El verdugo” (Luis García Berlanga, 1963, España-Italia) junto a “Placido” (Luis García Berlanga, 1961, España) y “¡Bienvenido, Mister Marshall!“(Luis García Berlanga, 1953, España) son consideradas sus tres obras maestras. Cada una merecería una disertación como en la que nos encontramos como poco. ¿Y que decir de Rafael Azcona?, pues que es uno de los guionistas estrellas de nuestro cine clásico. Su firma se encuentra en guiones como: “Plácido”, “La escopeta nacional” (Luis García Berlanga, 1978, España) o “Belle Epoque”(Fernando Trueba, 1992, España).

Aparte de unos magníficos director y guionista, la película también cuenta con un reparto muy destacable. Emma Penella a quien conocemos mejor por su papel en “Aqui no hay quien viva” (Miramon Mendi, 2003 a 2006, España), que hace de Carmen, hija del verdugo interpretado por el gran José Isbert, (Amadeo en la película) y futura mujer de Jose Luís (Nino Manfredi). Este es el trío principal de la película. Habría que hacer una mención especial para Emma Penella que a pesar de la censura y el castigo al que se sometería la cinta recibiría el premio a la mejor actriz por el Sindicato Nacional del Espectáculo. Junto a estos tres actores se encuentran otros interpretando pequeños papeles tan típicos de ese cine constumbrista tocando todos los estamentos de la sociedad: Jose Luís López Vázquez, el hermano mayor del protagonista; Alfredo Landa, monaguillo en la boda de Carmen y Jose Luís; Chus Lampreave, una mujer que visita la obra de las casas en las que pretenden instalarse; Jose Luís Coll, el organista de la iglesia; Antonio Ferrandis más conocido por su papel de “Chanquete” como un funcionario; Agustín González; José Sazatornil; y un sin fin de etc… Imaginaros trasladar este fenómeno a los tiempos actuales donde un cameo de un actor conocido es capaz de publicitar una película por sí sola. y No digamos cuando resulta que los cameos son casi por escena.

Seguro que reconocéis unos cuantos rostros.

Como os decía se trata de una historia costumbrista con muchos momentos anecdóticos que sin darte cuenta y de un modo sencillo nos regala un precioso relato de la época. Algo muy propio de aquella época que podemos ver en el cine de Buñuel, José Luis Cuerda, Juan Antonio Bardem entre otros, y que se caracteriza en el mimo escena por escena para que todas simbolicen algún aspecto en esa historia que quieren contarnos. Cada una de las escenas puede ser un sketch por sí solo que nos cuenta algo valido por sí mismo. Recordemos por ejemplo “Así en el cielo como en la tierra” (José Luis Cuerda, 1995, España) o “La vía lactea” (Luis Buñuel, 1969, Francía).

La película es una alegoría de como el sistema aliena a los individuos. Es una historia dura que nos cuenta como alguien que quiere irse del país, huir de su actuales circunstancias y empezar una nueva vida lejos que le llene, termina viéndose atrapado por las circunstancias hasta llegar al punto de no retorno, de convertirse en algo mucho peor incluso de lo que temía. Los sistemas tienden a perpetuarse haciéndonos a todos cómplices, repartiendo las culpas para que todas las partes de este queden subyugados y alienados a él. Que mejor forma de que todos defendamos el sistema si cada una de sus partes se sienten responsables y por lo tanto parte del sistema. Cuando la corrupción se normaliza dejamos de buscar soluciones porque nos terminamos creyendo partícipes y beneficiarios del funcionamiento de ésta. Por ejemplo, a un pelotón de fusilamiento de diez soldados se le reparten solo tres cartuchos reales al azar, cuando disparan ninguno sabe cual es el verdadero verdugo de forma que todos son inocentes y culpables al mismo tiempo. Siempre te queda el refugio de las masas, tanto unos como otros tomaron parte en el fusilamiento. Uno amparándose en el sistema y otros con la esperanza de que su bala era la de fogueo.

Pensandolo fríamente es un drama de cajón. Berlanga y Azcona consiguen retorcernos esta historia para terminar contándonosla de un modo humorístico convirtiéndose en el parangón del humor negro. Al final resulta hasta una película benevolente que nos hace pasar sin que nos demos cuenta un relato terrible desde un punto de vista cotidiano y hasta afectivo. No odiaremos a José Luis sino que nos apiadaremos de él. Hay que decir que en esto, el gran mérito se lo debemos a José Isbert que sirve de contrapunto frente a la historia que nos encontramos. Sus intervenciones nos sirven para alejarnos lo suficiente y no caer en ese drama, que el prisma de la historia sea otro al tono natural que tendría una cinta como esta. Es después de verla cuando podremos pararnos a pensar en todo lo visualizado. Cada vez que nos paremos a pensar en el gran José isbert nos dará un pequeño codazo para que no nos despistemos y sigamos mirando. Para el que escribe estas lineas es el ejemplo de humor negro con clase sin necesidades de frases soeces o escatológicas, golpes en la boca o efectos sensacionalistas que tanto se estilan hoy en día.

EL VERDUGO Y LA HISTORIA.

La película nos sitúa en la España de los finales de los años 50 y principios de los 60 en plena dictadura franquista. En ella se tocan muchos temas con más o menos profundidad haciendo ese reflejo de la realidad social española por medio de los estilos narrativos que ya hemos comentado.

A finales de los años 50, concretamente en 1957, se produce un cambio importante en la política del Régimen Franquista. Se pasaría de un gobierno autárquico a uno tecnócrata. Dos cuestiones produjeron este cambio. Por un lado la economía promovida por los autárquicos estaba dando claros indicios de agotamiento y por otro lado la presión internacional que pedía la apertura de España al exterior. La economía española había vivido de la autosuficiencia, negando los capitales extranjeros, la importación de productos, cerrándose o implantando las nuevas técnicas industriales de producción con recelo. La situación de pobreza era insostenible y así lo evidencian las diferentes huelgas que tuvieron lugar en este periodo. Franco entonces apuesta por un gobierno tecnócrata en el que entran nuevos políticos que si bien eran fieles al régimen habían estudiado en su mayoría en el extranjero y tenían nuevas ideas. Su máxima fue “la libertad puede suplirse con una buena situación económica“. Así en 1959 se pone en marcha el “Plan de Estabilización” que pretendía revolucionar la economía española. El país se abre a controladas inversiones privadas extranjeras, se abren los mercados al exterior, se comienza una rápida industrialización del norte de España que atrajo una fuerte mano de obra, se estimulo la subida de salarios, las compras a plazos, se dieron facilidades a los nuevos empresarios, etc…

Gobierno tecnocrata de 1959

¿Qué consecuencias trajeron todos estos cambios?. La industrialización se convertiría en el motor de la economía. Esto junto a las inversiones extranjeras hizo que la economía del país subiese durante varios años seguidos a un ritmo de un 10%, mayor que el de cualquier país europeo. De aquí a que a este periodo se le llame la época del desarrollismo español. Aparecerían fuertes sectores como pueden ser el del automóvil. Este aumento de la producción pudo tener lugar gracias a los bajos salarios por la gran cantidad de población en busca de oportunidades. La contrapartida tuvo lugar en el sector agrario que resulto tan dañado que aun hoy en día siguen sufriendo las consecuencias. La huida de mano obra del campo a la ciudad hicieron que los salarios subiesen. Los empleadores optaron por la mecanización en vez de por la contratación y la utilización de abonos químicos. Los pequeños agricultores no pudieron competir con este nuevo mundo haciendo muy difícil mantener el ritmo de los nuevos tiempos a la gran mayoría de los minifundios. Si bien es cierto que la demanda de productos del campo aumentaría aun así no solucionó el problema.

La apertura hacia el extranjero hizo aparecer un auge del turismo que revitalizó el sector servicio. España pasaba a ocupar el tercer puesto de los países más visitados del mundo. Hoy en día nos cuesta entender que una dictadura sea uno de los lugares favoritos de viaje. Por norma general no solemos pensar que países como Corea del Norte o algunos países vapuleados por sus conflictos políticos y militares sean el objetivo de millones de turistas año tras año. Esto representa ese mundo de las paradojas que caracterizan tanto a los seres humanos. Tal vez por esto nos guste tanto el absurdo, el esperpento, igual es la razón de por que el berlanguismo tiene tanto éxito. La otra cara de la moneda son las fuertes migraciones que se producen desde España al extranjero. La mano de obra sobrante tuvo por primera vez facilidad para emigrar. Para el Régimen Franquista era una forma de librarse de bocas hambrientas y por otro lado esas personas que vivían fuera terminarían mandando dinero a sus familiares en España. Por un lado se libran de individuos de los que tendrían que hacerse cargo por su falta de solvencia y encima éstos te mandan dinero engordando la riqueza del País.

Hasta el momento, con sus claroscuros parece una mejora y en muchos aspectos lo fue, pero para la gran mayoría de la sociedad se trataba de un espejismo. Los sectores servicios e industrial crecían mientras que el de la agricultura se sumía en una profunda depresión. No hay que olvidar tampoco que nos encontramos en un régimen dictatorial que tenía un fiscalidad muy débil. La riqueza no se repartió, solo favorecería a un pequeña parte de la sociedad, principalmente a algunos empresarios y a los funcionarios que encontraron cierta estabilidad. Hay que recordar que España estaba tan mal que cualquier reforma tenía que ser para bien. Las inversiones de capital extranjero o la construcción de nuevas industrias durante algún tiempo supusieron claramente una mejora pero pasado este momento inicial la economía se volvería a estancar al no haber creado la infraestructura para que el crecimiento fuese continuo e independiente de esos capitales extranjeros o de momentos puntuales de algún acierto.

Sería entre el año 1969 y 70 cuando los españoles se toparon con la dura realidad. Sucederían una serie de hechos que recordaron a todos que seguían viviendo en una dictadura y que en el fondo nada había cambiado. Tendríamos televisores, frigorificos, coches pero aun asi la represión seguía ahí. El coche no nos llevaría a donde quisieramos, la tele nos contaría solo lo que otros decidían que debíamos ver y en los frigorificos no habría comida suficiente para llenar los estomagos por igual.

En ese gobierno de tecnócratas que hemos citado había aperturistas e inmovilistas. La década de los 60 fue el momento de los aperturistas que llegaron a tener iniciativas como La Ley de Prensa del 66 que abolía la censura, La ley de Libertad Religiosa del 67, Ley de Seguridad Social del 67 que extendía la seguridad social ampliamente. Hay quien dice que el nombramiento por parte de Franco de Juan Carlos de Borbón como sucesor en el 69 hizo que los inmovilistas junto con los falangistas unieran esfuerzo para acabar con dicho periodo. Se decía que el rey era democrático y la posibilidad de que los aperturistas quisieran llegar tan lejos no gustaron.

Los inmovilistas tuvieron su oportunidad con el “Escándalo Matesa“. Un escándalo de corrupción que involucro a algunos altos cargos del régimen. Los inmovilistas argumentaron que el gobierno y el estado español había sido manchado. Si bien era necesario tomar cartas en el asunto y acabar con la corrupción no hacía falta que la prensa se hiciera cargo del mismo poniendo en una difícil situación el nombre de España. Carrero Blanco restringiría la Ley de Prensa del 66 de Fraga. Por otra parte denunciaron que dicha corrupción no hubiese tenido lugar si España no se hubiese abierto al sistema capitalista. Por lo que ejercieron un férreo control que no tendría mucho éxito pero que rigieron los últimos años del Régimen Franquista hasta la Transición, donde una vez más se enfrentaron inmovilistas contra aperturistas ahora con lo nombres de reformistas y rupturistas.

Diario SP, un periódico de corte falangista que se enfrentaba al Opus Dei. Adelantarse al juicio oficial les costo el cierre de la publicación.

Una vez contado todo esto de un modo muy resumido hay que ver donde podemos ver este contexto en la película. José Luis aparte de ser un funerario es el mecánico que arregla los coches de la funeraria y que desea irse a Alemania para comenzar una nueva vida. El tema de la emigración, el tema de industrialización, en especial el sector del automóvil, el desencanto de alguien que ha aprendido un oficio y después del boom no puede ejercer su trabajo, debido a que no se creó la infraestructura suficiente para soportar ese mercado laboral con carácter de continuidad.

Toda la historia de José Luis en en sí misma un catálogo de prácticas arcaicas y opresivas de la época. Se ve obligado a casarse porque es pillado in fraganti con su pareja, criminalizando las relaciones prematrimoniales, llegando a celebrar una boda bastante penosa para salir del entuerto. Se ve obligado a convertirse en el verdugo en un claro símbolo del alienamiento social por la necesidad de encontrar un hogar, una casa, evidenciando el problema de la vivienda a causa de la fuerte migración del campo a la ciudad. Cómo es tentado con dinero y una vida holgada, cada vez que duda a la hora de cumplir su deber, en un claro ejemplo de esa frase que poníamos en boca de los tecnocratas unos cuantos parrafos mas arriba. Podríamos seguir poniendo ejemplos de este estilo durante hojas y hojas, ejemplos que evidencian todos esos sutiles detalles que nos describen la sociedad de la época.

Las cuevas del Drach. Uno de los reclamos turísticos de Mallorca

También vemos esa Mallorca llena de turistas extranjeros que tantas escenas simbólicas nos mostrará. Ese contraste entre los turistas y los lugareños. Cómo los protagonistas se descubren mirando a estos extranjeros, Amadeo o José Luis los miran con envidia, con esa mirada soñadora de quien les gustaría ponerse en su lugar y disfrutar de la vida que éstos practican despreocupados. Carmen por lo contrario los mira con desaprobación. Con esa censura de quien ve criticado su estilo de vida y se pone a la defensiva.

La película nos muestra desde un nivel muy humilde ese mundo español que esta entrando en el desarrollismo. Una España que tiene su momento de desarrollo económico pero no social. Vemos temas como la emigración, el turismo, la vivienda, la familia, economía, la burocracia, etc… temas que todos juntos nos recrean una época y un sentimiento de una manera sencilla pero muy convincente.

Pero sobre todo la película nos habla de la pena de muerte literalmente y como metáfora de como el sistema poco a poco se agarra a nuestro cuello y va estrangulándonos dejándonos sin opciones. La película está basada en el caso de la envenenadora de Valencia desde el hipotético punto de vista de su verdugo quien protagonizó realmente la escena que podremos ver en la cinta. Dos semanas antes de que la película se estrenase en Venecia los anarquistas Joaquin Delgado y Enrique Granado fueron ejecutados mediante el garrote vil. Este suceso originó manifestaciones en contra por todo el mundo creando expectación ante la película y convirtiéndola en todo un alegato en contra de tal práctica.

El Verdugo y la censura.

Os dejo a continuación los extractos que he podido encontrar de la carta que Alfredo Sanchez Bella, embajador español en Roma dirigió al ministro de asuntos exteriores con motivo del estreno de esta cinta en el festival de Venecia.

Roma, 30 de agosto de 1963.

Excmo. Señor Don Fernando María Castiella.

Ministro de Asuntos Exteriores.

MADRID

“Querido Fernando:

Sólo el viernes 23 tuve la información, a través de Enrique Llovet, de que en Venecia se presentaba la película El Verdugo de Berlanga… Le hice ver las graves consecuencias que podían producirse por la proyección de esa película. Coincidió conmigo en la tremenda inoportunidad del tema…

…Por toda la ciudad aparecían grandes carteles protestando por el ajusticiamiento de los dos terroristas de Madrid y se temían alborotos para la presentación de la película de Bardem…

…Hace falta bastante “tupé” para atreverse a decir que en la España actual “nunca pasa nada”…

…Qué tiene que ver la Mallorca de entonces…con la Mallorca, que hoy, tiene m·s de mil hoteles y millares de turistas?…

… Es una producción italo-española; a los italianos no se les puede prohibir su proyección… y, por tanto, la exclusión del Festival no resolvería nada. Lo que sí podía intentarse era dar una severa llamada de atención a los autores del desaguisado, para que en la entrevista de Prensa… previa a la presentación oficial con los críticos de cine, trataran de paliar con hábiles declaraciones el efecto político contra España que la película puede causar…

…No es posible seguir tolerando estas posturas en el mundo del cine y del espectáculo, y tal vez, acaso, del libro…no puede haber ninguna clase de subvención”.

Tanto el jurado como la crítica de la Muestra de Venecia dio la espalda al embajador español cuando intentó que la película no se exhibiese en el festival hasta tal punto que Alfredo Sanchez Bella ante la situación terminaría cambiando su postura para salir airoso de algún modo y terminaría convirtiendo la película en un ejemplo del que presumir. Usó la película para afirmar que la dictadura no era tal como la pintaban en el extranjero: «Esta película muestra hasta qué punto son infundados los ataques que se hacen contra el régimen español: se ha dicho que basta cualquier discrepancia para sufrir persecuciones y hasta ser ajusticiados. Pues bien, vean cómo en la España actual se pueden realizar películas como ésta, que no podría tolerar sin protesta ni siquiera el Estado más liberal de cualquier paralelo o meridiano; vean que ni siquiera talento ni originalidad tiene […]» Es un ejemplo claro de como el cine a veces traspasa la función de mero divertimento y puede ser una herramienta política de apertura, docente, reflexiva, infundadora de valores, etc. La película abrió fronteras. Ayudó a ir perpetrando grietas en el sistema en la dirección de un cambio de mentalidad en la sociedad que poco a poco iría dejando atrás miedos y modos de hacer represivos que aun así todavía tardarían un tiempo en desaparecer, si es que han desaparecido. Pero eso es otro debate que igual podríamos hablar en alguna película más moderna en realización y en su historia.

Cartel con premio incluido

A la vuelta del festival la cosa no quedó de rositas y lo ocurrido abrió una caza de brujas contra sus autores y homólogos. La película ya había pasado dos veces por la censura, una primera sobre el papel y otra durante el rodaje. Se eliminaría escenas como el montaje del garrote vil por dos funcionarios que bromean despreocupadamente sobre sus cosas. El sonido que emitían las herramientas del verdugo al chocar dentro de la bolsa en la que los lleva o algo que hoy nos parecería irrisorio fueron las objeciones a las escenas en ropa de cama de José Luis y Carmen las cuales fueron consideradas demasiado eróticas. Aun así después de su visualización en Venecia y el revuelo que ocasionó fue sometida de nuevo a la censura pero esta vez fueron más concienzudos eliminando cualquier mención sobre emigrar a Alemania por ejemplo. Así hasta cortar un total de cuatro minutos y medios de metraje.

Berlanga no volvería a rodar en España hasta cuatro años después gracias a una colaboración entre España y Argentina. Azcona no volvería a trabajar en el cine hasta diez años después. Los responsables fueron sometidos a una caza de brujas, tuvieron muy difícil volver a hacer cine tardando años hasta encontrar nuevas oportunidades, o bien irse al extranjero. En los cines españoles la película fue vapuleada. En algunos cines se rescindiría el acuerdo para proyectarla mientras que en otros solo se expondría unos pocos días. Si ya esto nos parece excesivo, estoy seguro que si no se hubieran dado dos circunstancias muy especiales la cosa hubiera llegado a mayores. La película obtuvo el premio de la critica en el Festival de Venecia convirtiendo el éxito de la cinta en internacional y haciendo más dificil castigar a sus artifices sin llamar la atención. Y por otra parte el hecho de ser una coproducción hacía muy difícil el acceso o control a la difusión de la película. Estas dos razones posiblemente hizo esquivar a Berlanga, Azcona y sus colaboradores más cercanos castigos mayores.

El verdugo, la meta-narrativa.

Como todos los clásicos “El Verdugo” contiene un sinfín de historias del rodaje, de su planificación, de la reacción de los críticos, cinefilos o simplemente consumidores. Esas anécdotas hacen si cabe la película más grande todavía. Aquí mencionare algunas de ellas para aumentar aun más el disfrute del visionado de esta gran obra.

Si ya de por sí la película es una comedia al uso, según Berlanga inicialmente ésta estaba planteada aun más cómica todavía. ¿Cómo se hace más cómica aun? Pues parece ser que Berlanga tenía pensado que José Luís fuese interpretado por José Luis López Vázquez. La parte italiana de la producción al final termino imponiendo la candidatura de Nino Manfredi para conseguir ese realismo del que tanto estiraba el cine italiano. La actuación de José Luis López Vázquez hubiera sido posiblemente más estridente, como suelen ser sus interpretaciones, y en contraste tenemos a Nino Manfredi que aun siendo también cómico tenía otro talante mucho más sobrio, más catartico. José Luis López Vázquez por su físico es más grotesco, más ridículo, mientras que Manfredi se acerca más a ese personaje tipo del realismo italiano. Posiblemente sea uno de los grandes aciertos de la película, ser una comedia sin tener que llegar al extremo hilarante. Al final el actor español haría un papel menor inolvidable como el hermano de José Luís.

Otra anécdota sería como le llegó la idea de la película a Berlanga. Al parecer un abogado amigo suyo le contó que presenció un ajusticiamiento en el que la mujer que iba a ser sometida mediante el garrote vil tuvo que ser arrastrada por los alguaciles hasta la silla. Después de esta terrible imagen los alguaciles tuvieron que ir en busca del verdugo que no quería practicar el ajusticiamiento. Despues de suministrarle un sedante se repitió la imagen que había tenido lugar hace unos instantes. Llevarlo arrastras. Esto hizo aun más esperpéntica la escena. Una clara metáfora de lo que ya hemos hablado, de como el sistema te termina obligando a sumergirte en él. El sistema y la sociedad representada por los alguaciles. La escena le pareció tan sobrecogedora y al mismo tiempo tan patética que Berlanga decidiría realizar una película que fuese un alegato en contra de la pena de muerte. La historia que le contaron a Berlanga era la de la envenenadora de Valencia, Pilar Prades Santamaría que sería la escena a imitar en el film.

Berlanga y Azcona.

Hay una escena en una feria del libro donde unos jóvenes se acercan a un escritor que se encuentra en uno de los puestos vendiendo sus libros y le preguntan por libros sobre cineastas internacionales de renombre y que el librero no solo no conoce sino que confunde con personajes de la prensa rosa. Aparte de la metáfora lo que llama la atención es que el joven que pregunta por los libros es un calco del cineasta moderno con una estética muy lejana a la de la España del momento. Es más, este personaje tiene un parecido demasiado evidente con Godard.

Franco, a costa de esta película dijo estas palabras de Berlanga: “Ya se que Berlanga no es un comunista, es algo peor, un mal español

Acerca de Iván Merchán Suárez

Habiendo estudiado en una escuela de artes plásticas y en la universidad, Historia, creo que el cine es la mejor forma de aunar narración con estética, de ahí que me encuentre escribiendo en un blog de cine. Raro es que no encontremos reflejos de nuestras vivencias en una película o un libro.

2 comments

  1. Pues habrá que verla otra vez… Después de esta disertación, se paladeará más cada fotograma.
    Enhorabuena por el post.

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