El viejo y las abejas

Hace un par de días tuve la ocasión de ver “Mr Holmes” (Bill Condon, 2015, Reino Unido) basada en la novela del mismo nombre de Mitch Cullin. Aunque las críticas habían sido algo duras con la película tengo que decir que terminé con una sensación satisfactoria. Posiblemente no se pueda decir que sea un peliculón pero creo que sobresale a esa media a la que nos tienen acostumbrados. Es una cinta original, que arriesga presentándonos a un Sherlock anciano, al final de sus días. Esto ya es un riesgo en una epoca en la que rara vez la gente quiere tratar temas relacionados con la vejez. Solo hay que ver como han cambiado las estéticas de nuestros protagonistas en el cine que cada vez son mas imberbes o más neumáticas. Creo que ya puse este ejemplo en el blog, pero aun así volveré a citarlo. Quién se imagina si se hiciera hoy en día “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” (Robert Zemeckis, 1988, EEUU) que su protagonista, el aguerrido y frustrado detective fuese interpretado por un actor bajito, entrado en carnes y cincuentón, el maravilloso Bob Hoskins. Posiblemente hoy en día el protagonista sería (teniendo suerte) un Jonny Deep, eso sí, rejuvenecido que ya va teniendo sus añitos.

La cinta nos narra la vida de un Sherlock Holmes de 93 años que vive retirado en la campiña inglesa. Lleva una vida muy propia de un jubilado pasando sus días entre paseos por el campo, cuidando de sus abejas o leyendo en su estudio. Desde hace algún tiempo ha empezado a notar como su memoria va fallando. Su lucha en contra del olvido que trae la vejez. En ese escenario se encuentra con Roger el hijo de la asistente que cuida de él. Éste resulta ser un niño muy agudo que de algún modo le proporciona esa chispa que necesita para seguir queriendo ser el que siempre fue. A partir de este momento veremos como para Roger, Sherlock se convierte en la figura paterna que no tiene y a su vez para Sherlock, Roger se convierte en un modo de sentirse vivo, en el revulsivo contra la senilidad.

Paisaje + Juventud + Vejez = X

La narración rinde su originalidad no solo al tema que aborda sino a su modo de contarlo ya que nos encontraremos con una serie de historias que se entrelazan entre ellas. Un viaje a Japón, un antiguo caso, su vida en la campiña, etc… Estas historias se irán entremezclando para darnos una idea general que difícilmente se podría dar en un caso episódico como estamos acostumbrados con Sherlock Holmes. Aunque en cada uno de esos momentos nos encontraremos un pequeño caso que servirá para hacer las delicias de todos los que nos gustan esas resoluciones típicas del genero, éstas no pasarán de ser simplemente ese artificio que nos hace identificar al clásico Sherlock. A lo que realmente nos invita la película es a un duelo entre la lógica fría y lo que hoy llamamos la inteligencia emocional. Holmes es un hombre de difícil trato. Una persona a la que su lógica rara vez le dejaba margen para empatizar con otras personas. De hecho a poco que hayamos visto alguna que otra historia de este detective veremos que por lo general tiende a chocar con casi todo el mundo por su particular modo de ser. De hecho este es uno de los alicientes narrativos del personaje que suelen gustar como ocurre con personajes como Doctor House de la serie “House” o el Doctor Who de la serie “Doctor Who” que por otro lado son personajes inspirados en Sherlock, no solo por su modo deductivo y su gran intelecto sino por la actitud antisocial de la que hablamos.

Sherlock 63 años vs Sherlock 93 años

En algo que todos coinciden, incluso los que han criticado la historia tildándola de torpe y sin gracia es en destacar la gran actuación de Ian McKellen. Interpreta al personaje en dos épocas distintas separadas por 30 años. En una hace de un Sherlock de sesenta años en su último caso cuando todavía conserva sus maneras y la actitud archiconocida, no destaca ni añade formulas nuevas, simplemente nos sirve para hacer la comparación al papel que realiza del Sherlock de 90 años. El cambio es tan brutal tanto físicamente, en sus formas de andar, de girarse, de levantarse de una silla o mantener una pluma, como en la psicológica, con su senilidad y sus ojos perdidos de alguien que sabe que no está a la altura de su recuerdo. La actuación es tan efectiva que nos hará sentir pena hasta del actor pensando en su verdadera edad (nació en 1940) y lo envejecido que está. Nos hace dudar de si es actuación o es naturalidad. Pero solo con ver su actuación de Sherlock de los 60 años o viendo alguna entrevista al actor nos daremos cuenta de la gran interpretación de Ian McKellen.

Viendo la película no pude evitar recordar la que es a mi parecer la mejor película de Sherlock Holmes. “La vida privada de Sherlock Holmes” (Billy Wilder, 1970, EEUU). En ésta, se rompe con el clima habitual en las películas del detective incluyendo el humor y una sutil y velada historia de amor al igual que en Mr Holmes. Al final son dos películas en las que se intenta abordar de algún modo la vida del investigador más allá del personaje plano como solucionador de casos de lo más originales. Al final de las dos películas habremos descubierto ciertas vicisitudes del personajes que podríamos considerar fuera de su vida laboral, un lado humano al que no nos tienen acostumbrados ni se nos muestra habitualmente.

“La vida privada de Sherlock Holmes” (Billy Wilder, 1970, EEUU)

Tampoco puedo pasar el guiño a “El secreto de la pirámide” (Barry Levinson, 1985, EEUU). Cuando Mr Holmes narra como acude al cine para ver una de las películas basadas en las novelas de Watson sobre sus casos, recreaciones que por cierto no gustan a Holmes. El actor, Nicholas Rowe, que hace de Sherlock en la metapelícula, es un claro homenaje a la película citada ya que es el mismo que en aquella. La cinta de “El secreto de la Pirámide” era un tanto juvenil, en ella se nos contaba el que sería el primer caso de injundia del investigador y su recién conocido amigo, Watson. Era una versión infantil con ambos personajes rejuvenecidos como dos muchachos que se conocen en un colegio de la época. Aun siendo una aventura con tono juvenil no tiene nada que envidiar a sus hermanas mayores. Sus efectos especiales y la posible mano de un Steven Spielberg como productor en su época dorada hicieron de la película un fenómeno generacional que muchos habremos visto. Los que no lo hayáis hecho tenéis aquí otra recomendación.

“El secreto de la pirámide” (Barry Levinson, 1985, EEUU)

Aquí os dejo con esta recomendación o con tres recomendaciones en una época en la que el personaje se ha vuelto a poner de moda. Tenemos las películas de Guy Ritchie, una serie británica (Sherlock) del gran Moffat y una estadounidense (Elementary). Aun así esta propuesta me parece que es original y merece la pena aunque sea para un visionado ocasional del sábado o el domingo por la tarde. Si os gusta el personaje como poco será un curioso complemento que añadir a esos diferentes mundos posibles del mítico detective. ¿Que tendrá que ver el Sherlock interpretado por Robert Downie Jr en las películas de Guy Ritchie con esas peleas ralentizadas a torso desnudo, con el Sherlock de Basil Rathbone, esbelto, impoluto, intocable… clásico, o con el Sherlock de la serie animada de Hayao Miyazaki? (21 Sherlock Holmes del cine)

Nick Rowe en Mr Holmes

Arthur Conan Doyle nos recordaba a menudo con aquella frase irónica que ponía en boca de Sherlock que la ficción carece de valor. Tal vez no haya forma mejor de recordarnos esa dualidad entre el todo y la nada.

Acerca de Iván Merchán Suárez

Habiendo estudiado en una escuela de artes plásticas y en la universidad, Historia, creo que el cine es la mejor forma de aunar narración con estética, de ahí que me encuentre escribiendo en un blog de cine. Raro es que no encontremos reflejos de nuestras vivencias en una película o un libro.

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