Hay un hombre en Escocia que lo hace todo: Mark Cousins (1)

«Sé lo que soy mejor que quién soy. Soy un hombre blanco bisexual de clase trabajadora, nervioso, feliz, amable, vanidoso, político, envejecido, alegre, visual y temerario que ha estado enamorado de la misma mujer cerca de 30 años. No me gustaría intentar decir quién soy. No creo que lo sepa y, probablemente, nunca lo sabré».

Así de contundente se mostraba Mark Cousins en una entrevista reciente a un medio español. Y es que si algo caracteriza a este veterano crítico de cine y ya prolífico realizador, es su obsesión por calificar. Cualquiera pensaría que esta voluntad de etiquetar cualquier aspecto de la realidad es inherente al oficio de un crítico convencional. Sin embargo detrás de esta actitud, existe una intención clara de subvertir los códigos cinematográficos que imperan a la hora de juzgar la historia del cine. Un escritor que intenta situarse en los márgenes, en aquellas fisuras desde la que mostrar que: «No es Hollywood donde se realizan los clásicos sino en Japón», y que lejos de la tendencia natural, «[…] no es el dinero lo que realmente mueve la industria, sino las ideas».

Con este artículo quisiera hacerle un homenaje personal a uno de los cineastas que más me han emocionado en los últimos años. En esta primera parte, haciendo un breve repaso a su vida profesional y a su particular visión de la historia del cine, junto a sus primeros trabajos fílmicos, y en una segunda parte dedicada casi por entero a repasar su filmografía más reciente poniendo especial atención en la trilogía ‘Hibrow’, recientemente exhibida, y que el propio autor ha bautizado como ‘películas-ensayo’, un experimento audiovisual que une cine y literatura.

Mark Cousins nació en Belfast (Irlanda del Norte) en 1965. Después de acabar los estudios elementales se trasladó a Escocia, a la University of Stirling, donde se graduó con honores en ‘Cine, medios audiovisuales y artísticos’. Su paso por la universidad lo recuerda como un tiempo emocionante, de libre asociación de ideas. Tras un entorno escolar claustrofóbico, su mundo simbólico fue inaugurado por un acercamiento a la historia del arte literario de la mano de una estimulante profesora (Heather McKelvey), que le abrió un horizonte hasta entonces desconocido para él. Refiriéndose a ella decía en una entrevista: «La creatividad ha sido un verdadero motor para mí. Incluso cuando hay mierdas en la historia del cine que tienes que tratar. Ya había dejado de creer en Dios en ese momento, pero creo que tal vez ella nos dio algo más en que creer; la alegría de la creatividad» (TESS, 2012). Esta ambición literaria pronto fue canalizada a través de la crítica cinematográfica pasando por diversas revistas especializadas hasta recalar en la prestigiosa ‘Sight & Sound Magazine’ donde aún enjuaga las tintas con mirada atenta y erudita. Sin embargo pronto descubriría que el mundo de la crítica se le quedaba pequeño, los textos ya dejaban traslucir algo más que la mera opinión bien pagada, una voluntad de transformar la visión lineal y occidentalizada del juicio cinematográfico tanto en sus colegas de profesión como en el público en general.

Y así inicia el camino por lo audiovisual. Sobre todo en la televisión, de la mano de la BBC produce un programa de entrevistas ‘Scene by Scene’, por donde pasan lo más granado de la cinematografía del s.XX, como Martin Scorsese, Jack Lemmon, Brian de Palma, Paul Schrader, David Lynch, Bertolucci o Roman Polanski entre tantos otros. La emisión dura en la parrilla cinco temporadas (1996-2001), y a Cousins le sirve como saludable alimento para perfeccionar su aptitud divulgadora, rebajando la mistificación erudita del crítico.

Scene by Scene - Entrevista a Martin Scorsese, 1998 (V.O)

Años después, con un documental para Channel 4, llamado ‘Cinema Iran’ (2005), emitido en siete entregas, en el cual cada capítulo daba la palabra a diversos cineastas iraníes, en su país auténticas estrellas, para reflexionar como una pequeña industria ha recuperado la innovación, señalando un camino alternativo (o si se quiere complementario) para un arte que Hollywood, sobre todo en la última década, ha reducido a un ruidoso espectáculo. En este documental, ya anticipa una de sus debilidades, que luego se verán ampliamente exhibidas en su obra magna “The Story of Film: An Odyssey”. Aquí conoce también a la transgresora directora iraní Mania Akbari (20 Fingers, Yek.Do.Yek) con la que luego trabajará codo a codo en varios proyectos.

A partir de aquí Mark Cousins comienza su frenética producción documental, cuyos inicios estuvieron marcados por su compromiso político. En 2008 participa junto a su amiga Tilda Swinton y once directores, en un proyecto para conmemorar el 60 Aniversario de los Derechos Humanos. ‘The New Ten Commandments’ (2008, VV.AA). Once directores para una selección de diez artículos de la carta fundamental. Mark Cousins se queda con la libertad de pensamiento, y se embarca en un recorrido por tierras escocesas, para señalar como se aplica este derecho básico en las situaciones más cotidianas, íntimas y colectivas, su microhistoria y vigencia en una localización concreta. Este trabajo anticipa su segunda muleta existencial; el viaje y la observación de otros mundos, por donde transita hacia un discurso cinematográfico pretendidamente subjetivo y que acompañará toda su obra posterior.

Trailer de 'The New Ten Commandments' (2008)

El año siguiente, estrena la que para muchos será su ópera prima, “The first movie (Reino Unido, 2009)”. El propio título afianza esta opinión, pero digo para muchos, y no para otros, porque siendo justos ya en 1993 y 1994 exhibió un par de rarezas tituladas “The Psychology of Neo-Nazism: Another Journey by Train to Auschwitz” y “I Know Where I’m Going! Revisited”, respectivamente, aunque pasaron casi inadvertidas, quizás por su carácter ‘solo para iniciados‘ y un discurso algo titubeante. La primera, descatalogada, y objeto ya de filmoteca. La segunda, trata en corta duración (30 min.) la trayectoria del sello británico ‘The Archers’ dirigido por la laureada pareja Michael Powel y Emeric Presburguer, y muy queridos en la industria de ese país por revitalizar su cinematografía durante la década de los 40-50. Aquí podéis ver el documental completo en inglés.

Con ‘The first movie’ consigue la atención de sus colegas y otros cineastas, que ahora veían desde la barrera como este inquieto personaje manejaba la cámara y los tiempos narrativos con la misma soltura con la que desmenuzaba lápiz en mano sus películas. Lo hace todo, se encarga del guion, de la dirección y hasta del montaje. En esta ocasión, fruto de un viaje anterior al kurdistan irakí, sitúa al niño como protagonista en una tierra maltratada por la guerra, la miseria y la ausencia de significantes. La premisa inicial es innovadora, deja a los niños que elijan las escenas de rodaje, los escenarios en los que desean ser conocidos, vigilados, acompañados, quizás con la ingenua intención de devolverles por unos instantes el control sobre su propia vida, situando a la infancia justo en el centro de la Historia. El resultado, una maravilla que conmueve, un ‘no a la guerra’ visceral pero onírico, la imaginación evocadora de un mundo perdido.

Trailer de 'The First Movie' (2009)

Entre 2009 y 2011 vuelve a ejercer de trotamundos y en colaboración con Tilda Swinton, lleva a término la idea de diseñar un festival de cine itinerante por toda Escocia huyendo de las grandes plazas, buscando el calor en aquellas poblaciones con menos oportunidades de disfrutar de un amplio y variado catálogo cinematográfico. Así, con cerca de tres toneladas del material necesario para instalar un cine portátil recorre caminos sinuosos y cumbres inclementes, como una caravana evangelizadora y transmisora de la palabra de los grandes de la historia del cine. Este festival se materializó en un documental llamado “Cinema is Everywhere (EE.UU, 2011)”, y tuvo tal éxito que vivió una segunda edición en 2011.

Y entre viaje y rodaje llegamos a lo que hasta el momento ha sido su obra magna, la más aclamada, premiada y difundida hasta el punto de que hay quien la compara con ‘Histoire(s) du cinéma’ (Francia, 1989) de Godard, aunque como intentaré mostrar, si no en magnitud, sí en estilo, son dos acercamientos muy diferentes a este noble arte. Se llama ‘The Story of Film: An Odyssey’ (2011), y para abrir boca, os dejo con un extracto de la cabecera con la que abre cada uno de los 15 capítulos que componen el documental:

«A finales del siglo XIX surgió una nueva forma de arte. Se parecía a nuestros sueños. La industria del cine mueve ahora miles de millones de dólares… pero lo que mueve no es la taquilla o el “Show Business”… Sino la pasión, la innovación. Vamos a viajar por todo el mundo para encontrar… esa innovación por nosotros mismos. […] Bienvenidos a “La historia del cine, una odisea. Un relato épico sobre la innovación a lo largo de 12 décadas, seis continentes y cientos de películas».

The Story of Film: la historia del cine en un susurro

La historia del cine que nos presenta Cousins fue realizada para televisión (Channel 4, 2011) y toma como referencia un ensayo del mismo nombre escrito por el autor años antes. Una historia contada a través de seis continentes, doce décadas y más de mil películas. Un proyecto muy ambicioso pero con un presupuesto menguante, tanto que tuvo que tirar de imágenes digitales grabadas en clase turista con el fin de recrear los espacios fundamentales donde surgieron las ideas e hitos principales de las distintas cinematografías. Sin embargo, el vehículo de esta historia es principalmente narrativo (no en vano surge de un libro) y Cousins lo hace de forma magistral, con una voz relajada, pausada, que trata de transmitir al espectador, a través de una antología de escenas escogidas, de que pasta está hecho el lenguaje cinematográfico, su rasgo diferencial respecto a otros medios de expresión, y lo más importante, descubriendo en dicho lenguaje una evolución histórica que tiene como rasgo adaptativo la innovación. De esta manera, mecidos por la destreza de un genuino contador de historias, vamos descubriendo los conceptos y la gramática del cine. Por mencionar sólo algunos ejemplos, de qué forma y con qué protagonistas surgieron los primeros encuadres y cortes de cámara que sucedieron a un cine plano y estático, en qué películas aparecieron las primeras herramientas para hacer el famoso traveling, y los recursos narrativos que han permanecido, renovados y repetidos en las mentes más preclaras de la cinematografía mundial.

Poster original del documental que cuenta la historia del cine según Mark Cousins (The Story of Film: An Odyssey)

De forma esporádica, también aparecen extractos de entrevistas a cineastas que ayudan a fortalecer el microcosmos del autor. Porque, desde luego, no hay que ver este documental como una enciclopedia secuencial o cronológica que Cousins copia cual escribano de una ley escrita en piedra, a modo de fiel seguidor sadoulista de la denominada ‘Biblia del Cine’. Por el contrario, es en la patada que da al canon donde radica la auténtica fuerza de esta obra. El estilo de Cousins en la realización se acerca, sólo en este rasgo subversivo, a la intención de Godard, aunque su verdadera influencia (reconocida por él mismo) fue el comprometido cineasta francés Chris Marker, de cuya película más popular (La Jeteé, 1969) ya hemos hablado en este blog a propósito de su plagio o inspiración por la estadounidense ’12 Monos’ (Terry Gillian, 1995).

Siguiendo esta línea, me gustaría mencionar a otro ‘monstruo’ de la producción documental, pero para resaltar no su similitud con la obra de Cousins, sino para situarlo en las antípodas del mismo. Lo hago porque mencionando la antítesis de estilos quizás ayude al lector a hacerse una idea de qué hace y como lo hace Cousins. Se trata de Frederick Wismann (National Gallery, At Berkeley), un señor mitad cineasta, mitad sociólogo, que ha dedicado casi todo su obra a rodar en interiores, a mostrar como se trabaja y qué conflictos se producen en las más solemnes instituciones de medio mundo. Cousins proporciona juicios de valor que luego apoya con argumentos audiovisuales. Por contra, Wiseman desaparace de la narración, deja que la cámara revolotee por los distintos espacios para espiar (que no expiar) las verguenzas y virtudes que hacen funcionar a un organismo, sea este educativo, cultural o administrativo. Cousins es un materialista heterodoxo, por ello renueva viejos conceptos, ofrece otra perspectiva desde la franja que separa distintas culturas, distintos lenguajes, como un viajero o funambulista intelectual que transita cómodo por la delgada cuerda de la ambigüedad. Wiseman, por su parte, es un materialista ortodoxo, su labor es hacer un mapa de artes y oficios, inmiscuyéndose lo menos posible (que compensa en el montaje) en la percepción del espectador. Su obra es un pequeño homenaje a la titánica tarea de la Encyclopedie de los ilustrados franceses. Ambos son dos genios en lo que hacen, que seguro se abrazan en la distancia estética que los separa.

La historia del cine de Cousins se divide en 15 capítulos de 55 minutos cada uno que pasan como una suave ensoñación. Cada capítulo gira en torno a una década, simultáneando acontecimientos en distintas partes del mundo, descubriendo como aplicaron los cambios tecnológicos en las sensibilidades cinematográficas de países como Irán, India, Pakistán o China, mientras Hollywood seguía marcando el ritmo de la industria.

  1. Los albores de un nuevo arte (1985-1915)
  2. El triunfo del cine norteamericano (1918-1928)
  3. Los rebeldes del cine (1918-1932)
  4. Los grandes géneros y el surgimiento del gran cine europeo (1932-1939)
  5. La guerra y los nuevos lenguajes (1939-1952)
  6. Sexo, pasión y rabia (1953-1957)
  7. El Nuevo Cine Europeo (1957-1964)
  8. Nuevas olas (1965-1969)
  9. El nuevo cine norteamericano (1967-1979)
  10. Directores de un cine radical (1969-1979)
  11. Los 70
  12. Los 80
  13. Los 90
  14. Los últimos días del celuloide
  15. El futuro del cine

Este viaje se inicia con la escena en el primer capítulo del desembarco de Normandía en ‘Salvar al Soldado Ryan’ (Steven Spielberg, 1994) para pasar a un bello rostro femenino ‘Tres Colores: Azul’ (Krzysztof Kieslowski, 1993), para mostranos el contraste de la visión cinematográfica que puede transitar de la violencia, las bombas y la sangre, al poético e iluminado rostro de una mujer que parece evocar un paraíso perdido o invocar a una vejez futura. Así es el cine, dice Cousins: «una máquina de empatía, hacernos sentir que estamos allí». A continuación, ya metido en la década tratada, vamos de visita guiada por las principales localizaciones originales donde se rodaron las primeras producciones, pasando por encima (todo un acierto) de la estéril polémica de a qué país o ingenioso inventor se le aplica la invención del séptimo arte. En las siguientes décadas pasa por la edad dorada del cine americano, hacia el expresionismo alemán, el dominio del cine mudo con Chaplin y Keaton, y el surgimiento de nuevos mundos a través de la cinematografía asiática. Tras un capítulo casi dedicado por completo al neorrealismo italiano, Cousin nos hace un curioso retrato a tres bandas del olimpo del celuloide con Hitchcock, Stanley Donan y John Ford. Así hasta llegar, dando saltos de Asia a Europa, de Europa a USA y acariciando la emergencia del cine africano, hasta las nostálgicas décadas de los 70-90 con Scorsese y su Taxi Driver (1976), pasando por Wim Wenders y su París, Texas (1984), y tirando de grandes dosis de ironía al referirse a algunos blockbusters de la época, como el que le dedica a ‘Stars Wars’ (George Lucas, 1977) a la que introduce con unas provocadores palabras:

«Se habla de una fuerza mística. Luke va vestido como un samurái. Nos presentan a dos robots, uno pequeño y uno grande, una extraña pareja metálica y vemos proyectado ópticamente un mensaje de una princesa que pide ayuda…Este es el argumento más absurdo que hemos escuchado enla historia del cine».

Que nadie se enfade ni se dé por aludido, y si lo hacéis, os emplazo a discutirle y tener un cara a cara con el autor, donde a buen seguro saltarán chispas y una complicidad más que saludable. No tenéis mas que poneros cómodos y disfutar de la historia del cine más grande jamás susurrada…

Después de pasar por varias plataformas VOD como Filmin, se pueden ver los 15 capítulos completos de ‘The Story of Film: An Odysey’ en youtube (VOSE).

Corred antes de que se acaben!!

Acerca de Alberto Pendón

Mi vida intelectualmente activa ha girado en torno a la Filosofía y la Documentación. Haga lo que haga con ella, siempre trato de ponerle aptitud, emoción y algo de vocación para darle sabor. La nota al pie, siempre ha sido el cine. En este espacio espero darle más protagonismo y compartirlo con todos vosotros. Sígueme en Google+

2 comments

  1. Un gran trabajo, muy bien analizado. Muy heterodoxo tu también (muy “cousisniano”, si así lo prefieres, jeje). Se nota que eres ferviente admirador de la obra de Cousins, presentándolo casi como ese genio entre las sombras que va subiendo peldaños fílmicos, cada vez más cercanos a ese vértice que encumbra a personajes imperecederos. Si de algo me ha servido esta entrada, además de para comprobar que tienes una mejor capacidad de integración de la que sueles atribuirte, sin duda es para decidirme por fin al visionado de ese magnífico documental que todo aficionado al cine debería haber visto ya. Un gran trabajo Alberto, estás madurando muy bien tus entradas.

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