Life Aquatic: la quimera del Belafonte y algunas verdades esclarecedoras sobre la vida de los becarios del mundo marino

El sentimiento de algunas personas cuando ven esta película es de no haber entendido nada, otros piensan que es una película de humor, sin gracia, y otros (como yo), la vuelven a ver cada vez que se tercia. “Life Aquatic – The Life Aquatic with Steve Zissou (Wes Anderson. EE.UU, 2004)” me parece genial por lo que muestra y por lo que no muestra.

Pienso que cada vez estamos más acostumbrados a unas directrices particulares dentro del cine, y cuando nos las cambian, caminamos desorientados. El gran público claramente ha sido orientado a historias con efectos especiales fastuosos y protagonistas de cartón piedra exentos de cualquier interés humano, bastante planos diría yo. Pienso que Hollywood hace esto en la mayoría de sus peliculas, y el arte queda supeditado al comercio, como siempre.

Esta película para mí es otro rollo, es perder un poco el rumbo, dejarse llevar por lo aparentemente absurdo, pero a veces es necesario perderse para encontrarse a uno mismo y Life Aquatic da clara cuenta de ello. Al igual que la vida, la película está llena de situaciones insólitas, de inventos innecesarios, a la vez que de soñadores y de quimeras.  A veces tengo la sensación de que Wes Anderson es como un niño que inventa aventuras con sus muñecos, para luego mostrárnoslo.  Queda bien patente su gusto por la animación con sus bichos de colorines y sus tiburones jaguar, y culmina esa afición con la magnífica “Fantastic Mr Fox (Wes Anderson. EE.UU, 2009)”, pero eso es otra historia….Otra de las cosas que me hacen pensar en esa mirada de infante son esos planos que parecen nos enseñan el interior de casas de muñecas, y la estética vintage, que sulivella al púbico hipster, gafapasta y modernillo.

Poster ‘The Life Aquatic with Stve Zissou’ (Versión USA)

El director nos hace embarcar en el Belafonte; un barco ruinoso, que se cae a pedazos, y que vivió tiempos mejores. Como curiosidad innecesaria diré que el barco real de Cousteau se llamaba Calypso y Harry Belafonte era el rey del Calypso. En la película pasamos a formar parte de un grupo de aventureros extraños, solo con el pretexto más viejo del mundo, cazar al monstruo (Moby Dick, Don Quijote), y con una sonrisa esgrimimos un ¿por qué no? ¿y que mejor actor para ser el capitán de esta mascarada que Bill Murray?. Su aura de antihéroe encaja perfectamente con el Capitán Zissou, un tipo arruinado, trápala, pero que sigue siendo un niño, una especie de Peter Pan trasnochado o un Capitán Cousteau gamberrro que emprende locas aventuras. La interpretación de Bill Murray es igual que en Lost in traslation (Sofía Coppola, 2003), Flores Rotas (Jim Jarmusch, 2005) o Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993). Es el actor que se interpreta a si mismo. Bill Murray es Bill Murray y lo hace de puta madre.

Un reparto de lujo en Life Aquatic, con Bill Murray a la cabeza

La historia nos muestra como nuestro querido capitán y su tripulación, que se encuentran en una situación un tanto ruinosa, recuerdan viejas hazañas. Aquí Anderson me evoca a Jarmusch en la necesidad de enseñar la naturaleza humana. Si bien en Life Aquatic hay un pretexto de aventuras, el interior está repleto de amores, de fraternidad, y de personas que son muy humanas, en su sentir y en su padecer.

El elenco de actores es brutal. Angelica Houston hace de ex-mujer y mecenas del Capitán Zissou, solo decir de ella que es excepcional, una actriz con elegancia natural, que comunica simplemente con sus gestos y con su mirada. Tenemos a Klaus (William Dafoe) como el segundo de a bordo, el fiel escudero de Zissou. La comicidad que le aporta el actor a la película es innegable. En contrapunto a las carencias de Bill Murray  y sus chicos tenemos un genial némesis encarnado por Jeff Goldbum (Alistain), capitán del Henessy, científico de éxito, de barco y tripulación impolutas (casi nazis), pero detestablemente altivo, y en el fondo miserable y humano como cualquiera. Luego esta Owen Wilson (Ned) que encarna al supuesto hijo de Murray, es invitado a la tripulación, y en mi opinión hace el papel de verdadero protagonista. Me da la impresión que Anderson nos muestra a un personaje que está acometiendo una búsqueda para saber quién es, lo hace partícipe de la aventura y en medio de ese loco caos parece encontrar las respuestas. Formando triángulo amoroso con Wilson y Murray  tenemos a Cate Blanchet (Jane), periodista embarazada que se asemeja mucho al personaje de Owen, por el hecho de encontrarse en un momento muy particular dentro de su vida. Luego tenemos a Seu Jorge que aunque interpretar no interpreta mucho, se canta unas cuantas versiones de Bowie que son la ostia. Aparte de eso tenemos la música de Mark Motherbaugh, buenísima igualmente (se nota que a Anderson le gusta la música inglesa de los 80).

Lo que nos podía parecer una mala parodia de Jacques Cousteau, posteriormente se transforma en un cuento, un alegoría de la  aventura  de la vida, con sus personas, sus defectos, sus grandezas, con la muerte, las penas, y las sonrisas. En definitiva algo muy humano. El agua es el pretexto. La vida, es el fondo marino.

Acerca de Javier Rueda Salido

Graduado en Bellas Artes, técnico superior en gráfica publicitaria, ilustrador, muralista, pintor ,bla, bla, bla….El arte es encerrar un sentimiento en un tarro de cristal, pero un tarro sin cristal ni tapadera.

2 comments

  1. Vi esta película hace ya diez años largos, en aquel momento me quede muy descolocado. No sabía que había visto, una genialidad o un sin sentido. Había algo que me conquistaba en su peculiar estilo. La forma de colocar las canciones de la banda sonora por eso músico furtivo que da vueltas por el barco, ese cliché que recordaba de pequeño que fue Custou, su peculiar forma de contar una historia de un modo nada convencional, la selección de los actores, etc… Pregunte a algunos amigos más o menos selectivos con el cine y ahí entendí muchas cosas, a todos les hacía había pasado lo mismo. Se encontraban confusos respecto a su opinión sobre la película. Compartiendo la confusión la fuimos haciendo mítica en nuestra cosmología cinematográfica. Hoy puedo decir que tal vez nos pillo en un momento perfecto para evolucionar nuestro modo de ver cine y que tal vez sea eso lo que signifique. La materialización de que otro modo de hacer cine era posible. West Anderson consigue abordar la película sin normas previas, creo que hacer algo más personal es difícil.

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