Mi paso por la sección Memoria del Atlántida Film Fest

Ha vuelto el Atlántida Film Fest y lo prometido es deuda. Nos propusimos ya hace un año cubrir el festival y aquí estamos de nuevo para comentar el nuevo certamen. Hoy voy a abordarlo como ya lo hacía hace un año con aquella frase “Mi paso por el Atlántida Film Fest”, en aquella ocasión como todo novato escogí tres películas que me llamaron la atención sin atender más criterio que el que un vistazo rápido. Elegí las tres películas que me entraron por los ojos por sus sinopsis y portadas. No es que me equivocara pero a la hora de abordar el festival de forma completa igual no estuve muy ducho, no puedo decir que aquellos tres filmes diesen una idea general del festival. En esta ocasión hemos decidido usar un método que abarque de forma mas genérica el festival. Vamos a intentar comentar las películas que se exhiban por su categoría, categorías que a bien a sabido la plataforma escoger para manifestar la inquietud y la intención del evento. Hoy nos ocuparemos de la sección Memoria.

Las diez películas de la sección Memoria

La sección Memoria reza de la siguiente manera según los organizadores del Festival: El primer paso para no repetir los errores pasados es tenerlos bien presentes. Como veis la intención esta clara. No es meramente una categoría dedicada a la historia, es una sección que pretende recordarnos esos hechos del siglo XX que están mucho más presentes hoy en día de lo que nos permitimos pararnos a pensar. De ahí que se llame memoria y no histórica. Hace tiempo me preguntaron ¿Cuándo había terminado oficialmente la guerra fría? Mi respuesta fue otra pregunta ¿ha terminado?. Mi respuesta no respondía a fechas o sucesos concretos sino más bien al hecho de que aun todavía siguen vigentes en nuestra sociedad los efectos de la guerra fría. Por lo general hoy en día la damos por acabada y como tal cerramos página. Normalmente esto provoca un efecto que pienso que cada vez se da de modo más acelerado. Se olvida todo menos el resultado pero se olvida lo ocurrido, la valoración de los hechos incluso los efectos colaterales. El resultado es que la guerra fría oficialmente se acabó pero el por qué o el cómo se va difuminando hasta que no importa y cae en el olvido. Pero si volvemos la mirada de nuevo sobre el asunto y recordamos lo que pasó nos daremos cuenta de un montón de cosas, muchas de ellas actuales, como serían por ejemplo la crisis de Ucrania o la guerra de los Balcanes entre otras. Podríamos decir que la guerra fría sigue dando coletazos. Y es que el siglo XX esta muy presente por mucho que vivamos en el siglo XXI. La sección Memoria en definitiva nos invita a revisar nuestro pasado para entender mejor nuestro presente. Ese efecto que ocurre con las películas que vemos en diferentes momentos de nuestra vida; apreciar nuevos matices que no vimos la primera vez es algo que sucederá con estos documentales. Nos harán ver otros rasgos de nuestro pasado que hemos olvidado o que en su momento no tuvimos la ocasión de apreciar por falta de conocimientos.

He podido disfrutar de dos cintas de esta sección: “The event: El ultimo imperio” (Sergei Loznitsa, 2015, Paises Bajos/Bélgica) y “Boris Pahor: Retrato de un hombre libre” (Fabienne Issartel, 2016, Francia). Ambas películas están rodadas en el formato del documental. En ambas echo de menos más contenido ya que en ambas por diferentes motivos no explota la posibilidad de darnos información directa sino más bien trasladarnos una sensaciones.

En “The Event: El último imperio” se nos narra los eventos ocurridos en San Petersburgo/Leningrado durante el final de la URSS y la aparición de la Rusia democrática. Se hace mediante grabaciones de archivo de la época en la que se refleja como el pueblo reaccionó al golpe de estado de los comunistas radicales. La cinta mas que pretender contarnos cronológicamente y detalladamente lo sucedido, enfoca su mirada al movimiento colectivista de los habitantes de la ciudad. Veremos imágenes durante todo el metraje de las movilizaciones en la calle aderezadas de audios sacadas de conversaciones en las calles, relatos radiofónicos de lo sucedido muy dispares que alimentaban la confusión, declaraciones de algunos lideres, etc…

El tratamiento de las imágenes es tal que en algunos momentos pensaremos que han sido rodadas actualmente por su limpieza y el suavizado de los grises. Son en blanco y negro y la verdad es que no se si son así de base o es un recurso usado por el autor para dar esa distancia con el suceso y dar esa sensación de documento histórico. A mi entendimiento pienso que tal vez a la película le falte contexto pero teniendo en cuenta que el autor lo que quiere mostrar es ese espíritu colectivo del pueblo igual no sea mala idea no entrar en ese contexto que igual podría convertir la cinta en un reflejo mas histórico que social. Tengo conocimientos de historia y por ello era capaz de sacar ese contexto leyendo entre líneas las narraciones radiofónicas, pero creo que mucha gente que pueda ver este documental no entiendan lo que sucede más alla de la calle, sobre todo porque esas narraciones radiofónicas que recogen mucha de la desinformación del momento y difícilmente pueden seguir el evento en sí aunque entiendan o vean ese sentimiento de pueblo que las imágenes intentan hacernos llegar.

Intentando ser útil, ya que planteo un problema intentaré atajarlo haciendo una breve resumen de lo ocurrido en la antigua URSS para que se termine convirtiendo en la Rusia democrática. La URSS se encuentra bajo una fuerte crisis que amenaza con provocar un colapso total, desde unos años antes Gorbachov, Presidente de la URSS había intentado implantar una serie de reformas económicas, la llamada Perestroika. Aunque hay que resaltar que no solo fueron económicas, estas reformas provocarían otros cambios políticos-sociales, por ejemplo, el reconocimiento de los derechos humanos. Todas estas reformas tenían la intención de adaptar al pueblo de las diferentes repúblicas que componían la URSS a un nuevo modelo socialista más moderno y acorde al mundo actual que los salvase de la crisis. Fue en ese momento en el que la apertura se acelera, cuando los sectores más radicales que quieren mantener el sistema comunista estalinista acometen un golpe de estado. Tal vez por la reacción de los ciudadanos en oposición a esta intentona hizo que ciertos sectores simpatizantes de los golpistas o por lo menos que estos esperaban que siguieran la iniciativa actuasen con demasiada lentitud. Al final diferentes repúblicas siguiendo la idea de Gorbachov de crear unas leyes que permitiesen mayor libertad a las repúblicas de la URSS comienzan a autoproclamar su independencia desmembrando el imperio. Gorbachov dimitiría y Yeltsin sería proclamado nuevo presidente de Rusia. La URSS dejaría de existir y Rusia comenzaría su camino solo, como un nuevo país con un sistema democrático en Diciembre de 1991. Así caía uno de los dos bloques de la guerra fría y se daba por terminada ésta.

Quiero resaltar algunos momentos y aciertos de esta película que me han dejado con ganas de ver las anteriores cintas de Sergei Loznitsa, director de la cinta y ucraniano de origen. El primero es la elección de la música que no es para nada casual. El lago de los cisnes ( Chaikovski, 1877) sirve a la película para rellenar momentos emotivos o sin audio en espera del siguiente mensaje. Y es que durante el golpe de estado se produjo como es habitual el cese de los informativos y en su lugar ponían a todas horas esta canción para rellenar los espacios radiofónicos y televisivos. En la cinta los fundidos en negro, los saltos entre los diferentes momentos están bordados con esta popular composición con la misma intención. Hacernos esperar el siguiente mensaje como los soviéticos esperaban algún tipo de noticia sobre lo que estaba pasando.

Otro de los momentos es esa breve aparición de Putin que seguro que os hará rápidamente iros a google para buscar que hacía en esa época y qué cargo ostentaba. Yo por lo menos lo he hecho pero no os diré el resultado de mis pesquisas para no robaros ese momento. Otro aspecto que me llamo la atención fue la moda del momento, esas cazadoras vaqueras, esos cuellos, las hombreras más propias de los ochenta que de los noventa. Me resultaron muy modernas para el blanco y el negro.

Por último, para no alargar mucho esta invitación a ver el documental, destacaré ese momento final del documental en el que las cámaras nos muestran como se sella el edificio desde donde se dirigían las cuestiones de la URSS. Se ven como se van precintando diferentes oficinas pero durante un segundo antes de que se apaguen las luces vemos un hombre en uno de los cuartos de baño lavándose la cara en lo que creo que es un mensaje del autor dejándonos claro que todo el proceso no fue más que un lavado de cara de lo que ya existía y es que siempre se ha mantenido que el mismo Yeltsin en un principio estuvo con los golpistas. Nunca hubo juicios ni desclasificación de los actos criminales que se realizaron durante el periodo que llamaremos para simplificarlo de comunismo estalinista. Los lideres tanto políticos y militares previos a la democratización terminaron siendo recolocados en los nuevos puestos de poder.

El otro documental que he tenido la suerte de ver es “Boris Pahor: Retrato de un hombre libre”. Es un film biográfico. En el que haremos un repaso a la obra de este escritor y su vida. Con sus 103 años podréis imaginaros la cantidad de experiencias que alguien así puede haber acumulado a lo largo de su vida. Como residente de Triestre ha conocido una ciudad que durante el siglo XX ha sido eslovena, austriaca, entregada a la Italia fascista, conquistada por la Alemania nazi, etc… Boris Pahor resistió como pudo la opresión cultural italiana contra los eslovenos, formó parte del ejercito italiano fascista, fue posteriormente partisano contra la invasión nazi y prisionero en varios campos de concentración alemanes, refugiado en Francia, etc… todo esta crónica irá aderezada por la obra literaria del personaje que refleja sus vivencias.

Durante el film acompañaremos a Boris Pahor en paseos por Trieste, en su casa, en sus viajes a Francia que es el país tal vez en el que su obra haya tenido más trascendencia y en una visita al campo de concentración de Dora, uno de los campos de los que fue residente. Mediante estos encuentros Boris Pahor irá contando a base de anécdotas su paso por el siglo XX siempre advirtiéndonos del peligro de los nacionalismos extremos, de los fascismos.

La película no tiene una gran fotografía ni tampoco hace alardes de grandes técnicas narrativas. Y es que la lucidez, la claridad y el discurso de alguien con 103 años es más que suficiente para hacernos interesante los 98 minutos que dura el documental. Su obra queda en un segundo plano por más que un narrador nos lea extractos de sus libros o nos presente sus diferentes obras siempre asociadas a cada momento cronológico de su vida. La obra de este escritor es muy testimonial. Escribe sobre sus vivencias en Triestre, sobre su experiencia en los campos de concentración o una revisión de los amores de su vida por ejemplo.

El pasado sigue presente como su vieja maquina de escribir

Algo que aprecio enormemente en la película es no caer en el morbo. Es fácil caer en éste hablando de una vida que ha pasado por los campos de concentración o por la opresión de la Italia fascista sobre el pueblo esloveno. Boris Pahor aunque nos relate sucesos bastante duros siempre tiene alguna ironía para darle un toque jocoso, para convocar ese espíritu positivo en vez de quedarse con la parte negativa. Por ejemplo, nos narra su huida de los campos de concentración a partir de un encuentro con un barbero que no puede ofrecerles comida pero si un pelado gratis para adecentarlos o como intenta convencer a los nazis que lo capturaron de su inocencia en un alarde de picaresca casi cómica que bien podría ser una escena de una película surrealista de los Monty Pyhton. Este tipo de anécdotas nos pueden servir para vislumbrar como son sus obras, que tono tienen y tal vez sea este el modo que tiene la directora del documental, Fabbiene Isartel, de transmitirnos la obra de Boris Pahor.

La película es un canto a la libertad del individuo ante las situaciones más difíciles que uno puede encontrarse en la vida. Como afrontar retos que vistos con la distancia nos pueden resultar insalvables para las que no hay más prueba que la misma realidad de alguien que ha sobrevivido a ellas y a pesar de tener ya mas de cien años sigue teniendo vitalidad para seguir intentando concienciar a los demás de este hecho. Como ejemplo de esto cito una frase que sale en el documental. La frase tiene lugar como resultado de un charla que Boris Pahor le ha dado a unos alumnos. Su profesor le comenta a Boris Pahor que sus alumnos como síntesis de esa charla han lanzado la siguiente reflexión: Vieron que en la vida humana se da la imposibilidad de olvidar el pasado, la dificultad de vivir el presente y la obligación de inventar un discurso de la memoria (para un futuro añadiría yo para hacer ese juego de pasado, presente y futuro).

Boris Pahor en una montaña cercana a Triestre

Acerca de Iván Merchán Suárez

Habiendo estudiado en una escuela de artes plásticas y en la universidad, Historia, creo que el cine es la mejor forma de aunar narración con estética, de ahí que me encuentre escribiendo en un blog de cine. Raro es que no encontremos reflejos de nuestras vivencias en una película o un libro.

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