Plagio u homenaje I (Remake)

¿Plagio, inspiración, homenaje, influencia, casualidad…?

Aprovechando que estamos en verano he pensado en escribir sobre un tema de esos que se repiten tanto en las conversaciones de cualquier buen grupo de cinefilos, un tema de esos que invitan a la divagación y nos ofrecen conversación a raudales para los tiempos muertos con los amigos o con la familia en las vacaciones, igual también alguna polémica. Se trata de ese momento en el que un amigo te dice «eso ya lo hizo no se quien en tal escena o en tal película» o «se nota que esta influenciado por tal o cual estilo, director o tipo de películas». No es raro salir de ver una película y enredarnos en una espiral de reconocimientos de detalles, escenas o temas en la película (una pelea de gallos para saber quien tiene más culturilla sobre los rabillos de boina). Y en medio de estas enunciaciones siempre se termina por distinguir entre meras copias para vender más entradas en el cine o por el contrario tacharlos de homenajes o influencias de buen gusto. Teniendo esto en cuenta pretendo divagar durante un rato sobre este tema poniendo algunos ejemplos.

Como historiador explicaré el mismo fenómeno pero en la Historia. Desde esta perspectiva podremos realizar una analogía que puede sernos útil. En Historia hay dos grandes ideas que han enfrentado a los historiadores durante mucho tiempo y que posiblemente tenga hoy en día su reflejo aunque sea más refinado. Hay dos modos de ver el avance del ser humano a la hora de crear nuevas ideas y formas de hacer. El evolucionismo y el difusionismo. El primero nos dice que todo grupo de seres humanos al ir creciendo y avanzando llegado un momento inventaran más o menos las mismas herramientas ya que se encuentran ante los mismos retos. Por ejemplo, todo grupo que se encuentre ante el frío de un modo u otro inventará el fuego por que ante nuestro problema terminaremos teniendo la misma respuesta. Por otro lado el difusionismo dice que el avance tiene su aparición en un lugar concreto y por resultar efectivo este se va propagando a otros grupos de humanos para solventar el mismo problema. En definitiva los avances tienen múltiples orígenes o uno solo. Ahora llevemos esto al cine.

En la historia es muy difícil decir quien fue el primero en llevar un acto tan sencillo como encender un fuego o utilizarlo pero en el cine gracias a que en si mismo es un tipo de documento podemos decir más o menos donde se encuentra el origen y sus diferentes secuencias cronológicas o espaciales. Es fácil crear una linea temporal de las producciones y sus artífices. Sabemos quien fue el primero en grabar imágenes en movimiento de tal o cual manera, o cuando tuvieron lugar las diferentes innovaciones tecnológicas o los diferentes métodos narrativos. La dificultad tal vez se encuentre en calibrar el grado de influencia ejercido de una obra a otra o si consideramos copia a cualquier cosa que tenga parecido sin el conocimiento de las circunstancias y su entorno. Expongamos algunos casos claros e iremos viendo la cantidad de matices que puede haber.

Comenzare en este primer artículo de plagio u homenaje por el multitudinario caso de los remake. Tal vez sea el más fácil de distinguir ya que nadie oculta el plagio u homenaje de la obra. No solo no se disimulan sino que se anuncian usando la fama de su predecesora. Una versión del clasico de… En esto Hollywood es quien se lleva la palma a nivel mundial seguido a otra escala de Bollywood y otras mecas del cine que tienen un estilo muy particular de plagiar u homenajear.

Creo que hay varias razones e intenciones que se aplican a estos casos aunque no siempre queden claros o terminen siendo correctos. Los he dividido en cuatro tipos que desarrollare a continuación aunque en algunos casos particulares sea difícil ver la linea entre unos y otros.

Hay un primer tipo con la intención de adaptar un tema a una cultura o un modo de hacer como puede ser el caso de “Los siete samurais” (Akira Kurosawa, 1954, Japón) y “Los siete magníficos” (Jhon Sthurges, 1960, EEUU),  o “La Jetee” (Chris Marker, 1962, Francia) y “Doce monos” (Terry Gillian, 1995, EEUU). En ambos casos y de forma más clara en el segundo ejemplo se trata de adaptar la cinta a un público diferente culturalmente teniendo en cuenta sus modos de hacer, sus usos y costumbres, tradiciones, su peculiar forma de entender el mundo y afrontarlo.

Portada de ambas películas.

En el primer caso que citamos podríamos decir que el plagio parte puramente de la intención de rehacer una obra con un ambiente, un escenario diferente. En la original vemos una historia de unos aldeanos desprotegidos que contratan a un grupo de samurais en el Japón feudal para que les protejan de un grupo de bandidos mientras que en el remake los aldeanos contratan a un grupo de pistoleros profesionales en el oeste americano. En ambas películas se juega con el tema de la redención de un grupo de inadaptados pero en cada una de ellas tratan el tema desde las formulas cinematograficas propias de cada estilo jugando con la comparación entre un samurai y un pistolero. Ambos, estereotipo de guerreros con diferentes códigos, similares pero adaptados a los diferentes escenarios y su contexto. Los samurais juegan con su código, el bushido, frente a los pistoleros que juegan con su código de hombres sin ley pero con su particular sentido del deber. Los samurais enfrentan el final de su época dorada en donde las bandas armadas y el cambio de era los hace obsoletos. Mientras que los pistoleros se concentran más en su última oportunidad para dejar de ser simples matones y cambiar su sino, convertirse en mejores personas. En otras palabras, los mismos temas pero con diferentes enfoques que se acercan posiblemente más al mundo occidental. Los siete samurais es una obra mayor que su predecesora pero sinceramente los siete magníficos también es una buena película que abriría un modo diferente de hacer en el cine del oeste. Esta última debe de ser de las películas con más frases lapidarias de la historia:

Campesinos- Necesitamos ayuda. Tenemos que comprar armas. Pero no entendemos nada de eso. ¿Querría comprarlas usted?
Chris (Yul Brynner)- Las armas son caras y difíciles de conseguir. ¿Por qué no contratan hombres? Pistoleros. Hoy en día son más baratos que las armas.
Campesinos- ¿Iría usted?  Sería una bendición que fuera a ayudarnos.
Chris- Lo siento, no me interesan las bendiciones.
Campesinos- No, no, ofrecemos algo más, le aseguramos la manutención. Y tenemos esto.
Chris- ¿Qué es esto?
Campesinos- Podemos cambiarlo por oro. Es todo lo que poseemos, cuanto había en elpueblo de algún valor.
Chris- Me han ofrecido mucho por mi trabajo, pero nunca todo.

Al fin al cabo los siete samurais no es más que una de esas historias que se repite una y otra vez con diferente escenarios. Al final no copiamos la película en sí, sino una historia. Podríamos decir que la idea de ésta sirve a modo de herramienta para contar historias personales alrededor de una situación. No copiamos los planos ni las escenas sino la idea que hay detrás de éstas. Es el claro ejemplo de como una historia se cuenta de modos diferentes como en anteriores épocas pasaba con los cantares de los juglares. Tenemos ejemplos que llevan viviendo este fenómenos durante siglos. Robin Hood, La historias del rey Arturo y Camelot, Los cuatro mosqueteros, Hércules y sus andanzas, etc… historias que cada cierto tiempo tienen una revisión. Son los cuentos que se contaban en las hogueras y ese para mi es el gran mérito de esta película, la de convertirse en un referente para un tipo de películas donde unos pocos hombres se enfrentan a un grupo mayor arriesgando todo por lo que creen.

“Los siete magníficos del espacio”. El parecido con la obra de Kurosawa solo lo tiene en el 7.

Por si no me creéis pondré algunos ejemplos muy variados. “Los siete magníficos del espacio” (Jimmy T. Murakami, 1980, EEUU) posiblemente será de los peores ejemplos para lo que exponemos pero ahí está. “Samurai 7” (Gonzo Digimation, 2004, Japón) una serie de anime, “Bichos” (John Lasseter y Andrew Stanton, 1998, EEUU) una cinta de animación de los inicios de Pixar, algo más infantil pero con la misma premisa, “El Rey Arturo” (Antoine Fuqua, 2004, EEUU), una extraña cinta entre el cine de romanos y el medieval o el “Guerrero nº 13” (John McTiernan, 1999, EEUU), la ponen tanto en la tele que solo diré que esta basada en un libro de Michael Crichton. Seguro que si pensamos un rato encontraremos otras. Si nos queremos poner buthanis (sinónimo de duros) podemos citar hasta el Equipo A… y hasta aquí puedo leer.

La versión de los 7 en Bichos.

Esto es algo que se repite mucho en los temas del cine. Seguro que si digo frases como las siguientes pensamos en películas concretas y rápidamente dudamos en otras que tienen el mismo argumento: «Es una película donde un hombre se queda solo encerrado con un grupo de peligrosos individuos y tiene que enfrentarse a ellos»; «Son un grupo de personas que se quedan encerradas en un sitio y tienen que descubrir por que están allí y que les depara el futuro»; «al personaje le hacen tal humillación que comienza una elaborada venganza»; «iba de un grupo de amigos que se reúnen después de llevar años sin verse…». Como veremos aquí el plagio o el homenaje es un terreno pantanoso ya que al final hablamos de temas o subgéneros sin darnos cuenta. Pero este asunto da para otro capítulo sobre el plagio u homenaje y ya lo abordare más adelante.

Varios fotogramas de la película original que a simple vista nos costará identificar con “12 monos”

Pasamos a la comparación entre el La Jetee y 12 Monos, que sirve también para ilustrar este primer tipo de realizar remakes que estoy comentando. A La Jeete podríamos denominarla “anticine”, se trata de una película hecha a base de fotos, sí, como aquel superado fenómeno conocido como fotonovelas. Si suponemos que el cine es el arte de las imágenes en movimiento aquí pasa a ser el arte de la secuenciación de imágenes prescindiendo del movimiento habitual por el paso de una foto a otra. Movimiento casi sin movimiento. Como entenderéis esta técnica difícilmente llegara al público de hoy en día tan ansioso a esas imágenes en movimiento cargadas de retoques para conseguir algo tan visual que a veces hasta la historia o los diálogos pasan a un segundo plano. La Jetee sin una historia tan original difícilmente hará visible 28 minutos de metraje. Un metraje corto por el mismo estilo de narración. Di que vas a poner una película de 28 minutos en el cine y que vas a cobrarlo alrededor de los 10 euros a ver quien se apunta. Diez euros dan derecho a hora y media en la sala climatizada con las luces apagadas como poco.

Portada de la cinta

En este caso claramente se hace una revisión totalmente diferente de la historia. Se respeta su esencia y su intención pero se quiere contar de otro modo. Se trata de un plagio con la intención de añadir algo a la cinta original no solo de copiar lo ya visto. No es tanto adaptar solo la idea del film sino de aportar una técnica diferente de narración. Una técnica más popular y más sencilla que ayuda a la trasmisión de la historia. Una película de 28 minutos hecha a base de fotos limita mucho la narración aunque sea original y una obra de arte. “12 monos” ofrece una visualización mas vulgar, más común pero acierta a contarnos la historia con un nuevo enfoque que le da frescura y fuerzas renovadas para hacer llegar una buena historia a un nuevo público. La Jeete encaja muy bien en un museo de vídeo creación pero tal vez no sea una película para ver un sábado en casa con la familia o los amigos.

Hay que decir que hoy en día hay hasta una serie, “12 Monos, la serie” pero desconozco su desarrollo y su calidad osea que no haré más que mencionarla. Con esto dejo esta primera parte dedicadas a los “remake” que entiendo que tienen un buen hacer y una razón de ser. Paso a casos algo más peliagudos.

Pasamos a un segundo tipo de remakes. En estos casos la intención es más comercial en el aspecto peyorativo de la palabra intentando acercarla igualmente a un público con una cultura y modo de hacer diferente y haciendo propia una historia ya contada por otro. Este tipo de versiones suelen ser esclavas de la moda y las tendencias. Si algo funciona se explota y se recuece para conseguir otro pase por la taquilla. Tal vez el ejemplo más claro de este fenómeno sea la ingente cantidad de cintas japonesas de terror que en cierto momento se pusieron de moda y se versionaron sin ningún pudor y en la mayoría de los casos sin mucho tacto. “The ring, el circulo” (Hideo Nakata, 1998, Japón) y “The ring, la señal” (Gore Verbinsky, 2002, EEUU), “The eye” (Oxide Pang Chun y Danny Pang, 2002, Hong Kong) y “The eye, visiones” (David Moreau y Xavier Palud, 2008, EEUU), “La maldición, The Grudge” (Takashi Shimizu, 2002, Japón) y “El grito” (Takashi Shimizu, 2004, EEUU), “Llamada perdida” (Takashi Miike, 2003, Japón) y “Llamada perdida” (Eric Valette, 2008, EEUU) o “Dark water” (Hideo Nakata, 2002, Japón) y “Dark water, la huella” (Walter Salles, 2005, EEUU). Hollywood se quedaría prendado de estas historias exportando todo lo que pudieron y por que no decirlo copiando todas las herramientas para futuras películas de terror patrio. Fue una verdadera renovación del cine de terror.

Fantasmas por doquier

El cine europeo también ha tenido su cuota de copias por parte de Hollywood, cada año hay al menos una película reconocida en los festivales del viejo continente que rápidamente es duplicada, en algunos casos hablamos de copiar plano por plano, por ejemplo en el caso de “Funny games” (Michael Haneke, 1997, Austria / Michael Haneke, 2007, EEUU), donde hasta el director es el mismo en las dos versiones. Se compra los derechos de la cinta con el extra de la dirección de Haneke quien realizó la versión copiando plano por plano y poniendo al final el sello de EEUU. Entre estas tenemos dos casos de cintas españolas como “Rec” (Juame Balagueró y Paco Palzas, 2007, España) y “Abre los ojos” (Alejandro Amenabar, 1997, España) que fueron versionadas como “Quarentine” (John Erick Dowdle, 2008, EEUU) y “Vanilla Sky” (Cameron Crowe, 2001, EEUU) donde Penelope Cruz se reinterpretaba a si misma. Esto también pasaba con Peter Dinklage en un “Funeral de muerte” (Frank Oz, 2007, Reino Unido) que se reinterpreta en su remake del mismo nombre (Neil Labute, 2010, EEUU). Siguiendo el recorrido pasando por el cine sueco tenemos “Déjame entrar” (Tomas Alfredson, 2008 Suecia / Matt Reeves, 2010, EEUU). En Rusia tenemos “Solaris” (Andrei Tarkovsky, 1972, URSS / Steven Soderbergh, 2002, EEUU). De Francia tenemos “Vicios pequeños” (Eduard Molinaro, 1978, Francia) y “Una jaula de grillos” (Michael Nichols, 1996, EEUU). En este caso tengo que decir que conozco solo la estadounidense y me parece una buena película de enredos. Es curioso que conociese la versión y no la original, es un claro ejemplo de como hacer algo nuestro que no lo era, de como el cine de Hollywood tiene mucho más proyección que el de un país que hace frontera con el nuestro. Si no fuese así igual no tendría sentido hacer remake con los que se gana mucho más dinero que con la original. Otro caso con el que nos sorprenderemos y que sigue este efecto de conocer el remake y no la original es “Infernal Affairs” (Lau Wai Keung y Alan Mak, 2002, Hong Kong) que fue versionada por el mismísimo Martin Scorsese. Este debió quedar tan prendado de la original que se subiría al carro de los remake con “Infiltrados” (Martin Scorsese, 2006, EEUU).

En un tercer tipo encontraríamos películas revisadas o rehechas al cabo de un tiempo siempre auspiciada en la idea del homenaje pero que claramente cada vez se hace con mas intención recaudatoria. Cintas que intentan rehacer los guiones para hacerlas más contemporáneas, adaptarlas a los temas de hoy en día, actualizarlas. En este bloque hay aciertos y fallos por igual por lo que es difícil valorar el fenómeno. Tiene sus claro oscuros, la típica critica de la falta de originalidad del cine actual y por otra parte el numero de aciertos que hay en estos casos donde películas que hoy en día serían infumables por encontrarse fuera de su época encuentran un marco más moderno que las hace cercanas. Es como un renacer a nuestro tiempo que evidentemente no siempre tiene buena intención y mucho menos tiene seguro el exito.

Mirad que diferencia de expresiones

Pondré unos ejemplos de ambos casos. Tal vez uno de los más notables sea el caso de “Scarface, el terror del hampa” (Howard Hawks y Richard Rosson, 1932, EEUU) y “Scarface, El precio del poder” (Brian de Palma, 1983, EEUU). En una nos encontramos los ascensos de un joven italiano en la mafia y en la otra la de un cubano. la primera esta rodada en ese ambiente de las películas de cine negro clásicas de los años 30 mientras que la segunda tiene un lenguaje cinematográfico más propio y mas sucio de los años 80. No creo que se pueda desmerecer una frente a la otra. En cada uno se trata desde el prisma de su época y esa posiblemente haga que ambas tengas su lugar dentro de las grandes del cine. Más que copiar deberíamos usar en este caso el concepto de revisionar. Solo hay que fijarse en los nombres de ambas producciones, Howard Hawks, Edwin Maxwells, Boris Karloff frente a Brian de Palma, Oliver Stone y Al Pacino.

Otros casos de este tipo serían “El enigma de otro mundo” (Christian Niby y Howard Hawks, 1952, EEUU), “La Cosa” (John Carpenter, 1982, EEUU) y “La Cosa” (Matthijs van Heijningen Jr., 2011, EEUU). Las dos primeras cintas obedecen a la misma situación que he explicado anteriormente con las versiones de Scarface, la tercera es falta de originalidad y de afán recaudatorio puro y duro. Si funciono una vez y una segunda por que no una tercera y sacarle otra vez beneficio. También “Cape Fear” (J. Lee Thompson, 1962, EEUU) y “El cabo del miedo” (Martin Scorsese, 1991, EEUU). “The Fly” (Kurt Neuman, 1958, EEUU) y “La mosca” (David Cronenberg, 1986, EEUU).

Carteles de ambas películas

Despúes tenemos esos intentos de hacer la renovación que pienso no solo no hacen justicia a la original sino que no creo que vayan mas allá del intento de recaudar dinero con el recuerdo nostálgico que cada generación va heredando de la anterior. “La guerra de los mundos” (Byron Haskin, 1953, EEUU / Steven Spielberg, 2005, EEUU), “Carrie” (Brian de Palma, 1976, EEUU / kimberly Peirce, 2013, EEUU), “El planeta de los simios” (Franklin J. Schaffner, 1968, EEUU / Tim Burton, 2001, EEUU), “Ultimátum a la tierra” (Robert Wise, 1955, EEUU / Scott Derrickson, 2008, EEUU), “Psicosis” (Alfred Hitchcock, 1960, EEUU / Gus Van Sant, 1998, EEUU), “Furia de titanes” (Desmond Davis, 1981, reino Unido / Louis Leterrier, 2010, EEUU), “Desafió Total” (Paul Verheoven, 1990, EEUU / Len Wiseman, 2012, EEUU), etc… en estos casos no se paso de querer aprovechar las nuevas tecnologías para darle el toque nuevo a base de efectos especiales, dejando plano otros aspectos que eran lo que realmente habían conseguido estas películas en su momento, su originalidad. Su esencia no estaba en lo visual sino en la historia rompedora para su época que hoy en día ya no lo son tanto. Por lo general en estos casos no se transcendió más allá de plasmar visualmente lo que no se podía plasmar en su época en detrimento de su historia y las sensaciones que estas conllevaban. Ya se sabe que la imaginación es más poderosa que una imagen y más en un mundo en el que todo se ha visto. Siempre ha sido más satisfactorio dejar entrever algo y que cada uno lo complete como mejor le convenza que dártelo todo y quedar desilusionado por que no se ha estado a la altura que esperábamos.

Y por último, un cuarto tipo en el que es difícil saber cual es la copia y cual la original. Son casos muy típicos en Hollywood donde en un año salen dos películas con temáticas tan parecidas que cuesta discernir cual es la original y la copia si es que la hay. A veces simplemente es un tema que llama la atención a varias productoras y cada una intenta realizar su producto para ocupar esa demanda o esa oferta según se vea.

El plagio u Homenaje hasta en la portada

Algunos ejemplos: “Powder” (Victor Salva, 1995, EEUU) y “Phenomenon” (John Turteltaub, 1996) “Volcano” (Mick Jackson, 1997, EEUU) y “Un pueblo llamado Dantes Peaks” (Roger Donaldson, 1996, EEUU), “Antz” (Erick Darnell y Tim Johnson, 1998, EEUU) y “Bichos” (John Lasseter y Andrew Stanton, 1998, EEUU), “Armageddon” (Michael Bay, 1998, EEUU) y “Deep Impact” (Mimi Leder, 1998, EEUU), “Planeta rojo” (Antony Hoffman, 2000, EEUU) y “Misión a Marte” (Brian de Palma, 2000, EEUU), “Show Girl” (Paul Verhoeven, 1995, EEUU) y “Striptease” (Andrew Bergman, 1996, EEUU), “Independence day” (Roland Emerich, 1996, EEUU) y “Mars Attack!” (Tim Burton, 1996, EEUU), “El show de Truman” (Peter Weir, 1998, EEUU) y “EDtv” (Ron Howard, 1999, EEUU) o “El ilusionista” (Neil Burger, 2006, EEUU) y “El truco final” (Christopher Nolan, 2006, EEUU).

No puedo dejar de evitar hacer una última comparación de las que hacen sangre por que tan pronto como surge en una de esas conversaciones de las que he hablado al principio salen defensores por ambos lados. Se trata de la similitud entre la serie “True detective” (Nick Pizzolato y Cary Joji Fugunaga, 2014, EEUU) y “La isla mínima” (Alberto Rodriguez, 2014, España). Si, una es una serie y otra una película pero saltando el contexto de ambas que es magnifico, las similitudes son tantas a nivel guion como narrativo que es imposible no caer en ese debate de cual copia a cual. ¿Una hermosa casualidad o un descarado plagio?

Si es que hasta el montaje parece real

Habría que dedicar otra entrada al tema de la falta de originalidad en Hollywood o como el bosque no nos deja ver los arboles. Hoy en día el porcentajes de películas que parten de las siguientes premisas es desproporcionado: Los remakes de los que ya hemos hablado; secuelas y precuelas, cualquier película de éxito se convierte en un filón a explotar. Esto posiblemente vaya acompañado de ese mundo que no para de crecer retando al cine convencional, que es el de las series de televisión, donde una historia se desarrolla hasta el infinito dando lugar a años de recaudación y de desarrollo. No es raro mencionar ese dicho que califica a tal serie de ser como una película de 10 horas o de como se alargan hasta el ridículo ciertas franquicias; el mundo del comic donde hay cabida para revisiones continuas de películas. Como pasa con Batman que ya posee dos sagas claramente diferenciadas u otros como Spiderman, Los Cuatro Fantásticos o los X-Men que abordan el efecto “reborn” de sus franquicias; adaptaciones de sagas de libros juveniles o no tan juveniles como pueden ser Harry PotterLos juegos del hambre, Crepúsculo, las historias de Dan Brown, James Bond o Cincuenta sombras de Grey. «Pero esa es otro historia», parafraseando a Conan.

Acerca de Iván Merchán Suárez

Habiendo estudiado en una escuela de artes plásticas y en la universidad, Historia, creo que el cine es la mejor forma de aunar narración con estética, de ahí que me encuentre escribiendo en un blog de cine. Raro es que no encontremos reflejos de nuestras vivencias en una película o un libro.

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