Plagio u homenaje II (Homenajes)

Hace unas semanas comencé con un artículo dedicado a ese tema que ocupa horas y horas de cinefilos discutiendo sobre la delgada linea que hay entre el plagio y el homenaje. En ese primer artículo me adentré principalmente en el mundo del plagio aunque claro está que muchos pudisteis pensar que algunos no lo eran. Ahí está la gracia de este tema, lo que para algunos es un mero plagio para otros es un homenaje. Recordando a los Monthy Python en su película “El sentido de la vida” (1983, Reino Unido), no pretendo dar respuesta a tremendo asunto sino más bien verter un montón de puntos de vista y aspectos muchas veces más que ambiguos para hacernos pensar en él. Antes de continuar con este artículo haré un pequeño resumen que nos sirva para las siguientes comparaciones. Porque nos encontraremos que algunos de los casos citados puedan servirnos para explicar los homenajes. Ya veréis como es difícil vislumbrar la frontera entre uno y otro calificativo.

¿RD2D y C3PO en Indiana Jones?

En el primer artículo intenté clasificar diferentes tipos de plagio alrededor de la figura ya archiconocida del remake. Hay quien diría que en sí mismo un remake es un homenaje a la película que se revisa pero no entraré en ese berenjenal porque creo que daríamos vueltas como un perro que se persigue la cola. En aquel texto planteé diferentes tipos de remake / plagios dependiendo de las características de los mismos intentando crear una clasificación no demasiada profunda pero que nos sirviese para tratar el tema. Me basé principalmente en la intención. Las dividí en cuatro grupos basándome un poco en su justificación.

Planteé cuatro casos: 1) Adaptar una película de una narrativa concreta, de una cultura, o de un modo de rodar a otro. 2) Adaptar obras de otros países ya no tanto por el estilo narrativo diferente sino por darles un lavado de cara que las hagan parecer propias. 3) La revisión de una historia que funcionó hace algún tiempo a las formulas actuales. Este, tal vez sea el caso más controvertido de todos ya que ha dado lugar a verdaderas adaptaciones ejemplares y a versiones que solo buscaban una marca para ganar dinero a costa del recuerdo nostálgico. Y un 4) en el que misteriosamente un tema se pone de manifiesto y varias productoras ruedan títulos cuasi simultáneos muy parecidos.

Para este artículo he realizado un ejercicio parecido. Lo primero es localizar el objetivo. Para eso me he hecho la siguiente pregunta: ¿Cuál es la naturaleza del homenaje?. Pues en principio la idea es demostrar de algún modo tu admiración y respeto por alguien o algo. Parece sencillo. Pero para poder analizarlo de este modo al final tendremos que hacer un juicio sobre la intencionalidad de quien lo realiza. En el caso del plagio con el termino “remake” encontré un filón, pero en el de homenaje aparte de las palabras “Quentin Tarantino” no he encontrado algo tan claro y este sería de por sí un tema independiente ya que da para una entrada completa. Al final he tenido que abordar el tema de otro modo. No me he basado ya tanto en la intencionalidad sino más bien en el objetivo del homenaje y la cuantificación de este, sí, he dicho cuantificación. Que nadie se asuste que no me pondré matemático. Realizare una serie de clasificaciones a veces compatibles que pueden definirnos el tipo de homenaje.

Una primera categoría tendría lugar en un factor que claramente desmonta el mismo sentido del homenaje. Partiendo de la pregunta ¿es posible un homenaje inconsciente?. Personalmente pienso que sí. Teniendo en cuenta que el homenaje conlleva una intención es difícil de imaginar este concepto. Pero creo que no siempre somos conscientes de nuestra propia intención. Me explicaré.

Creo que hay dos tipos de homenajes inconscientes. Esta es la primera clasificación de homenajes de los que os quiero hablar. Consciente e inconsciente. A todos los que nos gusta el cine (y supongo que a los que trabajan en ello más) consumimos muchas películas, éstas nos contagian de unos u otros estilos. Hay películas de las que solo nos acordamos de una escena, de una frase, de una cara, todas estos pequeños detalles contienen denotaciones muy potentes que a veces pueden derivar en historias enteras más grandes que la misma película. La influencia es algo que todos llevamos dentro y que no siempre somos capaces de perseguir entre nuestros pensamientos para vislumbrar el origen.

Dentro de la categoría inconsciente hay dos versiones. La primera es un tipo muy concreto que es el que parte de una idea, como hemos dicho antes. De una cara, una frase, una escena, una actitud de un protagonista, una atmósfera, etc…a partir de esta premisa terminamos creando una historia que es el máximo homenaje que podemos hacerle a aquello que nos produjo tal estimulo. No es fácil llevar una potente sensación a primera instancia muy perceptible por el sujeto pero difícilmente entendible o extendible a otros. Tiene un gran mérito y creo que es en esos momentos cuando vemos las obras mas personales de los autores ya que intentan en todo lo posible abrirnos sus mentes.

Un ejemplo lo vemos en la visión que tuvo Stanley Kubrick en “2001: Una odisea del espacio” (1968, EEUU). Toda la película nos dicta el manual perfecto para hacer una película de este género. Música clásica frente al silencio del espacio, monotonía, grandes naves toscas que acentúan su artificialidad, paneles llenos de luces, pasillos, más pasillos, ordenadores de pantallas verdes, etc… Todos los directores a sabiendas o sin ella han sido influenciado por la película de prolífico director, hasta el punto de que todavía la atmósfera creada por áquel es válida para la hipotética vision de un mundo futuro en el que los humanos viajan por el espacio. Podemos ver esto en “Alien, el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979, EEUU), “Atmosfera cero” (Peter Hyams, 1981, EEUU), “Event Horizont” (Paul W. S. Anderson, 1997, Reino Unido) o “Interstellar” (Christopher Nolan, 2014, EEUU) por poner algunos ejemplos.

Seguro que este estilo lo hemos visto en más de una película

El segundo caso a la hora de realizar un homenaje inconsciente es todavía mas extremo. Puede que realmente no sepamos que estamos realizando un homenaje. Digamos que un director en los años 50 realiza una película donde revoluciona el modo de mover la cámara en las escenas dramáticas, tanto que poco a poco se va imponiendo este modo de hacer. A día de hoy otro director realiza una película y cuando toca la escena dramática ya sabe como debe colocarse la cámara porque todo el mundo sabe las normas básicas. Sin saberlo este director está homenajeando a la persona que encontró el método sin saberlo. Hay casos claros como algunos planos en los que sabemos quienes fueron los primeros en hacerlos y sabemos que todos partieron de ahí, pero hay, seguro, otras muchas herramientas narrativas de las cuales poca gente sabe quien las realizó o incluso nadie. Y es que ya forman parte de ideario global, forman parte del uso general hasta el punto de ser algo natural para la gran mayoría.

En la película “Ciudadano Kane” (Orson Welles, 1941, EEUU), hay un plano que fue revolucionario y del cual existe todavía la leyenda que reza que nadie sabe como se realizo tal secuencia. El plano es casi al principio de la película en la que la cámara avanza hacia una ventana y la atraviesa teniendo un segundo turbio y después pasamos a ver la escena que veíamos desde fuera ahora desde dentro, poco después pasa otro plano desde dentro de la bola de cristal famosa que salta fuera de ella atravesando la bóveda de vidrio. Hoy en día ese recurso estético y narrativo la hemos visto en mil películas, el paso de un espacio a otro a través de una superficie aunque transparente, insalvable físicamente. Uno de esos trucos que denominamos la magia del cine.

Al final, este tipo de homenaje, sea reconocido o no, es el mejor que se puede otorgar porque de forma incuestionable declara a su creador como eso, su creador. La persona que fue capaz de captar la esencia de algo y darle forma. Hacer su visión tan general que hace que a todos nos parezca la normal. Establecer un código que entendemos y aceptamos.

Otra clasificación que veo bien clara es la cantidad. Este segunda clasificación esta basada en la cantidad expuesta de la obra o la persona que queremos homenajear. A veces, solo es una frase de una película, otras veces es una escena completa, en ocasiones una estética, hay muchos tipos de homenajes de este tipo y que se podrían valorar en su sutilidad y en su duración. Pongamos algunos ejemplos de este tipo.

Hay multitud de producciones en la que vemos una película dentro de una película con la excusa de que los protagonistas de ésta se encuentran viéndola. Normalmente esto se hace a modo de homenaje con algún clásico que el autor de la película quiere destacar, o incluso en algunos casos, lo que en la pantalla aparece tiene que ver con el mensaje de la película o de la escena que vemos, creándose así un metalenguaje. En vez de colocaros una larga lista he pensado que es mejor dejaros con un video de Clara Darko y Brutzelpretzel con alusión a mas de 190 películas en la que esto sucede.

Otro fenómeno de este tipo que ha ido creciendo sin parar es el de los llamados “huevos de pascua” (en inglés “Easter Eggs”). Esta práctica trata de escondernos en un plano, no siempre fácil de percibir, algún tipo de símbolo fuera de lugar que nos recuerde otra película. Su nombre viene de los huevos de pascua de chocolate que se esconden en jardines y parques el día de la Pascua para que los niños los encuentren. Del mismo modo los cinefilos buscan guiños en películas a otras películas. Hoy en día tal vez sean las películas de superhéroes o de animación las que jueguen más a esto. Hay cientos de artículos en la red hablando de estos huevos de pascua escondidos en las películas de las diferentes olas de marvel y sus superhéroes y también entre las cintas de animación de Pixar. No todos los huevos de pascua tienen que ser homenajes a películas, a veces basta con la aparición de un director en sus películas como hacia Alfred Hitchcock, o ocultar algo que fuese memorable para el equipo durante el rodaje y que solo entenderían unos pocos (tarde o temprano alguien habla y se termina creando mitología alrededor de estas cosas).

Os dejo dos artículos, uno de la revista online Jotdown y otro de Fernando Acevedo. En ellos se habla de estos huevos de pascua y aparecen un sinfín de curiosos ejemplos. Recordar que no son solo homenajes a otras películas. Este fenómeno ha crecido desde el guiño en los murales de la pirámide de Indiana Jones en los que aparece C3PO y R2D2, a cosas como una marca de tabaco que aparece en todas las películas de Quentin Tarantino, o una camioneta de reparto de pizza en las películas de Pixar. Cuestiones que poco tienen que ver con el homenaje y que son más bien una forma de crear identidad de sus universos.

Combo homenaje a Stanley Kubrick. “La naranja mecánica” (1971, Reino Unido) y “Eye Wide Shut” (1999, Reino Unido).

Homenajes de todas las duraciones posibles los encontramos de forma muy clara en las series de humor de animación como los Simpson, Futurama o Padre de familia en las que escenas enteras son homenajeadas o incluso capítulos enteros desarrollan la trama imitando películas de culto.

Por último, la tercera clasificación, trata sobre el objetivo de lo que se pretende homenajear. Aunque en este articulo nos centraremos solo en el mundo del cine, hay cientos de películas que homenajean a personajes o eventos históricos por ejemplo. Pero quiero centrarme en el homenaje a otra película o modo de hacer de uno u otro director. No son tal vez tan estéticamente parecidas, que también, pero tal vez no sea lo que prime. Se trata de un homenaje que se basa más en la sensación, en la historia. Es cierto que la estética también se repite pero no tanto por la imagen puramente sino por la brusquedad de la sensación, la atmósfera transmitida.

Para ejemplificar esto tenemos (como llama un amigo que también escribe por aquí) el director collage, Quentin Tarantino, el cual toda su filmografía es un homenaje continuo al cine. Todos sus trabajos homenajean géneros, subgéneros, épocas, estilos de cine que como cuenta su leyenda disfrutaría cuando trabajaba en un videoclub. “Asesinos Natos” (Oliver Stone, 1994, EEUU) o “Amor a quemarropa” (Tony Scott, 1993, EEUU) tienen su antecesor en “Malas Tierras” (Terence Malick, 1973, EEUU), “Reservoir Dogs” (Quentin Tarantino, 1992, EEUU) en “El asesino” (Jhon Woo, 1989, Hong Kong) o “Hard Boiled” (Jhon Woo, 1992, Hong Kong). “Django desencadenado” (Quentin Tarantino, 2012, EEUU) en el spaguetti western y en la multitud de películas del oeste en las que el protagonista siempre era un tal Django“Malditos bastardos” (Quentin Tarantino, 2009, EEUU) en el cine bélico en general y en el italiano en concreto, destacando al director Enzo C Castellari, etc…Así podríamos hacerlo con todas sus películas, pero no se queda ahí, para todas sus películas busca a algún actor de referencia que lleva tiempo desaparecido y lo trae de vuelta haciendo su homenaje extensible hacia la figura del actor en cuestión.

Para hablar del ‘director collage’, un collage.

Para que no parezca que solo Quentin hace esto, citaré algunos otros casos. “Atmosfera Cero” es un homenaje a “Solo ante el peligro” (Fred Zinnemann, 1952, EEUU). “Wall-e” (Andrew Stanton, 2008, EEUU) tiene su villano y sus circunstancias sacadas de “2001: Una odisea del espacio”. “Matrix” (Los Hermanos Wachowsky, 1999, EEUU),  tiene una mezcla de “Ghost in the shell” (Mamoru Oshii, 1995, Japón)  y “Dark City” (Alex Proyas, 1998, EEUU). Ya hemos hablado en Plagio u Homenaje I: (Remakes) del efecto con el ejemplo de “Los siete samurais”.

También habría que hacer una mención al director Stanley Kubrick que tal vez sea de los más homenajeados, ya que casi todas sus películas, muy diversas en ambientaciones e historias, han sentado bases que todo director en algún momento de su carrera ha sentido la necesidad de citar. No creo que haga falta poner más ejemplos ya que durante todo el artículo he puesto ejemplos de como diferentes escenas de este creador han sido repetidas hasta la saciedad.

Niño en triciclo, pasillos, fantasmas…

Para terminar os dejo con una reflexión. Stanley Kubrick, con su secuencia del niño en el triciclo en el “El resplandor” (Stanley Kubrick, 1980, EEUU), encontró la forma perfecta de transmitirnos una sensación, o con su obra nos metio la sensación en nuestro imaginario colectivo. Podemos ver secuencias parecidas en “Alien 2 el regreso” (EEUU) o en “Más alla de la realidad” (Nick Castle, 1986, EEUU)

Niño en triciclo, pasillos, aliens…

Acerca de Iván Merchán Suárez

Habiendo estudiado en una escuela de artes plásticas y en la universidad, Historia, creo que el cine es la mejor forma de aunar narración con estética, de ahí que me encuentre escribiendo en un blog de cine. Raro es que no encontremos reflejos de nuestras vivencias en una película o un libro.

One comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *