Saltando fuera de la pantalla

Hace mucho tiempo un amigo me dijo que todas las personas y todos los hechos que nos imaginemos siempre estarán reflejados en algún libro o alguna película. Durante mucho tiempo asimilé y asumí esta máxima a mi discurso. Algo así como decir que no hay nada nuevo bajo el sol, frase que sin querer uso mucho. De ahí, mis largos posts sobre Plagio u homenaje. Como es normal, toda idea que adoptamos después de un tiempo y siendo sometida a debates, tanto externos como internos, termina planteando dudas de las que surgen otras buenas argumentaciones.

Ante esta afirmación me plantee dos cuestiones. ¿Cuándo comenzaron ciertas ideas?. Esta claro que tiene que haber un detonante, un primer momento, una inspiración que crea un nuevo concepto. Suponiendo que nada aparece de la nada, ¿En qué momento se puede decir que aparece un nuevo concepto?, ¿De dónde sale esta idea? Como yo lo veo, entiendo que en algún momento dos o más conceptos se juntan en nuestra cabeza dando a luz uno nuevo que cuesta asemejar con las ideas originales. Muchas veces ni siquiera vemos la conexión y normalmente tardaremos tiempo en vislumbrarlo, en ocasiones necesitaremos hasta el punto de vista de un tercero para darnos cuenta de esa sinergia que provoca que aparezca la idea nueva.

Peculiar visión de Stanley Kubrick del origen. “2001. Una odisea del espacio” (Stanley Kubrick, 1968, Reino Unido)

Y una segunda pregunta. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?, ¿son los libros o películas reflejos de la realidad o una vez que se plasman tienden a hacerse recurrentes?, ¿existía antes la idea que refleja la película? o ¿ha sido la película la que ha convertido la idea en tendencia?. ¿La cinta hace público un tema que simplemente desconocíamos pero estaba ahí? ¿o por el contrario la idea es original de la cinta y hace que nos planteemos nuevas posibilidades sobre la realidad?. Para plantearnos este concepto es fácil volver a esa idea de que el cine de ciencia ficción es una forma de hacer filosofía del futuro. ¿Qué nos deparará el futuro ante esta posibilidad? Es una forma de reflexionar sobre un tema que igual todavía no esta muy explorado. Habrá veces que la idea es un reflejo de alguna teoría que ya se barajaba en círculos especializados en el tema y habrá veces que sea el largometraje quien abra ese nuevo camino de exploración.

Respecto a la primera pregunta sobre el origen de las ideas pondré algunos ejemplos muy simples que nos sirven para ilustrar el proceso que quiero plantear. Por ejemplo, como ya hemos comentados en anteriores artículos, Akira Kurosawa filmó los “Siete Samuráis” (1954, Japón), creando una historia arquetípica que se repite posteriormente en muchas otras películas como por ejemplo, “Los siete magnificos” (John Sturges, 1960, EEUU) y sus secuelas, o “Bichos” (John Lasseter y Andrew Stanton, 1998, EEUU). Hay una infinidad de películas inspiradas en ésta pero por lo general son muy malas y tampoco vamos a hacer una lista exhaustiva. ¿Acaso esta historia no tiene claros paralelismos con el mito de Robin Hood?. Claro está que no es la misma historia, pero en ambas se soterran las mismas ideas. El arquetipo de unos guerreros valerosos que ponen sus armas para defender al débil, en un intento de demostrarse a sí mismos que son algo más que buenos en lo que hacen. No solo soy un gran samurái o un gran caballero diestro con el arco, sino que ante todo somos personas íntegras que, llegado el momento, nos lo jugaremos todo en pos de lo que creemos que es justo. Bueno, tampoco quiero extenderme, creo que queda claro el concepto que quiero expresar.

¿Qué va antes, el huevo o la gallina? ¿Son las películas un reflejo de la realidad o es la realidad la que imita a la ficción?. Aquí es donde quería llegar. Este es el tema que quería desarrollar alrededor de una película que si bien sé que no es una gran obra, en su momento, en mi adolescencia, me impacto y vi una y otra vez. Una película que hace poco he descubierto que transcendió la pantalla para llevar su temática a la realidad. Pero antes, permitirme un momento para poner un ejemplo de lo que comento. Las novelas de Julio Verne trataban temas que todavía no se habían desarrollado en la realidad pero aparentemente debía tener ya su semilla en la mente social del momento. Hablo de temas como los submarinos cuando todavía no existían. Sí, sí, Leonardo DaVinci ya tenía diseños de esto. O planteó el viaje a la Luna. Que sí, que la humanidad ha estado obsesionada con nuestro satélite y ya habría quien se plantease ir hasta ella. Aun así, me parece que se puede decir que el cine a veces puede servir de detonante para inspirar ideas, para crear tendencias, para plantear hipótesis de como sería tal o cual cosa en cierto momento. No sólo en la ciencia ficción, que sería el genero que más experimenta en esta dirección, sino en circunstancias de lo más mundanas. Para el guionista de una historia imagino que no sólo se trata de contar una historia sino que mientras ésta se gesta ayude a plantear posibles que nos sirven como indagación de la misma realidad.

Todas estas ideas me sirven para llegar a conceptos como la intuición, la previsión de efectos, la asimilación de información y su posterior sinergia con otras ideas… pero no os volveré locos, creo que ya he ido demasiado lejos para presentaros un ejemplo que tampoco es tan complejo. A mí personalmente me ha hecho recordar aquella película y la sensación que tenía en aquel momento. Y supongo que todos apreciamos el reencontrarnos con un olor, una frase, una sensación que nos retrotrae a un momento ya pasado en el que pensábamos o sentíamos tan diferente que ni siquiera lo recordábamos. El clásico efecto de volvernos a sentirnos niños que tanto se ha retratado en el cine y es tan mágico que es capaz de hacernos rejuvenecer.

La película es “Sangre de los héroes” (David Webb Peoples, 1989, Australia). No es una gran película, pero tiene ese algo que la hace especial. Es la típica cinta de serie B que consigue tener personalidad. En un mundo post-apocalíptico, una nueva sociedad se levanta de las cenizas. En ella hay un violento y precario deporte que acapara la atención de los supervivientes. Los equipos viajan de asentamiento en asentamiento para enfrentarse a otros equipos y reunir la fama suficiente para ser aceptados en alguna de las grandes ciudades y disputarse un partido con un equipo de la liga. Atraer la atención de esta liga acarrea la posibilidad de ser fichados para jugar en ella y vivir la mejor vida posible dentro de este terrible y empobrecido mundo.

La cuestión es, que hace cosa de un año descubrí que a partir de la cinta algunos seguidores se dedicaron a montar una liga de aquel insólito deporte. Supongo que al principio serían unos pocos amigos que compartían aquella afición llevándola de la pantalla a pequeños campos improvisados, pero hoy en día hay ligas hasta interuniversitarias. Supongo que los jugadores originales jugarían intentando reproducir lo que veían en aquella película pero a día de hoy, como pasan con estas cosas, habrá quien lo juegue sin saber ni siquiera su procedencia cinematográfica.

Ninguno de los jugadores será daltónico…

¿Qué es lo que la hace especial?, ¿Cómo saltó de la pantalla para dejar de ser ficción?… No lo se, pero la realidad es que lo hizo y a día de hoy aunque sea un deporte minoritario tiene su público y su federación. Intentando buscar razones por darle alguna explicación o por lo menos picaros la curiosidad para que le echéis un vistazo a la película o al fenómeno que ha producido, os dejaré algunas datos sobre la película.

Su director y guionista, David Webb Peoples, como director solo ha realizado esta película y algún documental pero firma los guiones de películas como “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982, EEUU), “Sin Perdón” (Clint Eastwood, 1992, EEUU), “Lady Halcón” (Richard Donner, 1985, EEUU), “Héroe por accidente” (Stephen Frears, 1992, EEUU) o “Doce monos” (Terry Gillian, 1995, EEUU). El reparto de la película es como poco curioso. Rutger Hauer, más conocido como Nexus 6; Vincent D´Onofrio, el inolvidable recluta patoso; Delroy Lindo o Joan Chen. La película esta rodada íntegramente en los desiertos de Australia con ese aire polvoriento tan característicos de la saga de películas de Mad Max. El atrezo y decorados se ven artesanos, lo que envuelve de ese encanto perdido que tienen las nuevas películas con tanto croma y que hace poco ha recuperado George Miller en su nueva película de “Mad Max: Furia en la carretera” (George Miller, 2015, EEUU). Por cierto, dando muy buenos resultados. Haciéndonos mucho más intensa la sensación.

Podría ser Mad Max pero no.

Para terminar podemos decir que con esta película y el posterior descubrimiento del deporte llevado a la realidad que allí se nos mostraba, a mi por lo menos me hizo pensar en todas esas cosas como los arquetipos, el origen, la influencia, etc., de las que hablaba a principio de la entrada. El espíritu de la película no es que sea original, ya he hecho el paralelismo con Mad Max, pero el deporte sí es totalmente genuino en la cinta y éste es el que ha traspasado la pantalla. Encontrar películas en las que se refleja las vivencias reales es fácil, hay hasta un pseudogénero que todos conocemos, que podemos nombrar con la frase que les precede: “Basada en hechos reales”. Pero encontrar ese momento original en el que surge una idea que crea tendencia no es tan fácil y en esta película tenemos uno. La creación del “Jugger”.

Si conocéis más casos de este tipo en el mundo del cine dejadlos en los comentarios y hablaremos de ello. Ya veréis que no es tan fácil encontrar esos puntos originales o causales, y mucho menos que estos partan de una película y trasciendan la pantalla.

 

Acerca de Iván Merchán Suárez

Habiendo estudiado en una escuela de artes plásticas y en la universidad, Historia, creo que el cine es la mejor forma de aunar narración con estética, de ahí que me encuentre escribiendo en un blog de cine. Raro es que no encontremos reflejos de nuestras vivencias en una película o un libro.

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