¿Se muere bien en el cine?

Memorables momentos en lechos de muerte nos ha brindado la gran pantalla. Todos hemos visto morir a alguien en una película y hemos pensado «Joder, que bien se ha muerto el/la colega». ¿Por qué esta reflexión? Cuando mi compañero Alberto me propuso realizar una entrada para el blog, y enfocarla desde mi ámbito, tardé un tiempo en encontrar algo que fuera mínimamente original y llamativo.

La inspiración me vino, viendo en una sobremesa de domingo, la película “Van Helsing” (Stephen Sommers, 2004). En una secuencia de la película, el hermano de la protagonista, que ha sido convertido en hombre lobo, ataca a la carroza donde marchan Van Helsing y la susodicha. Tras un turbio desenlace, cada uno sale despedido del camino en mitad de la noche al descarrilar la carroza que los transporta. El siguiente fotograma nos presenta, ya de mañana, al hermano de la protagonista tendido en el suelo, como si estuviera muerto. Ella se acerca, le recoge la cabeza y él, inesperadamente (aunque todos sabíamos que abriría los ojos) torna hacia el mundo de la consciencia y le suelta un pequeño discurso, clave para el desenlace de la película…¿Cuántos no os habéis preguntado…de verdad esto puede pasar? ¿Un tipo, que podría llevar muerto un buen tiempo, retorna a la consciencia y dice cuatro palabras fundamentales para la vida del que lo escucha? ¿Cumplen las muertes en el cine un patrón fisiológico lógico?. Pues es aquí donde arranca mi aportación, como hombre de ciencia, a este apartado del mundo del cine.

Ilustratión by Arthur Mask

Antes de analizar ninguna muerte cinematográfica en concreto, creo que es necesaria una pequeña introducción sobre qué rasgos fisiológicos son los característicos de una persona que está muriendo. Esto nos servirá de guía para el posterior análisis de las diferentes escenas seleccionadas. Según el Internet-based End of Life Care Education Program [PDF] podemos distinguir hasta once signos asociados con el proceso de muerte fisiológica:

  1. Incremento de la fatiga o el cansancio,
  2. Descenso del apetito,
  3. Deshidratación,
  4. Fallo renal como consecuencia de un descenso de la perfusión sanguínea,
  5. Descenso del nivel de consciencia,
  6. Delirio terminal,
  7. Cambios en la respiración,
  8. Pérdida de la habilidad para tragar,
  9. Pérdida del control de los esfínteres,
  10. Dolor,
  11. Pérdida de la habilidad para cerrar los ojos

Este último rasgo me pareció curioso, hice una búsqueda en Pubmed −buscador más utilizado para bibliografía científica−  y solamente encontré un artículo que hablase sobre el tema, en una revista algo ‘oscura’, donde atribuyen este fenómeno —por otro lado menos frecuente que el que se produzca el cierre de los ojos con el advenimiento de la muerte, según estos autores— a enfermedades del sistema nervioso central subyacentes que no son diagnosticadas en vida. También se ha visto, que en los pacientes que fallecen a causa de un cáncer, este rasgo no es inusual, y dado que el cáncer es ya casi la primera causa de muerte en los países desarrollados, es probable que esto haya llevado a considerarlo como evidencia del proceso de muerte. Con estas premisas, y haciendo uso de la bibliografía científica, vamos a intentar descubrir, en algunas muertes seleccionadas para el caso, si sería posible que ocurrieran tal y cómo lo hacen en la película en cuestión.

Un rasgo que arriba no se menciona, pero que parecen compartir muchas de las escenas, es el que se ha denominado ‘lucidez terminal’. En realidad, dicho término se asocia más con los casos de enfermos terminales de algún tipo de trastorno neurológico grave (como podría ser el caso de pacientes con Alzheimer) el cual, de forma muy parecida al caso de “Van Helsing” que antes señalé, se caracteriza por recuperar una inaudita lucidez mental justo antes de que les sobrevenga la muerte. Se conocen casos documentados para diversos tipos de enfermedades mentales, así como para otras clases de enfermedades (tumores cerebrales, por ejemplo) desde hace más de 250 años. Estudios recientes han intentado aportar explicaciones fisiológicas para estos hechos. Por ejemplo, algunos investigadores han tratado de explicar rasgos que ocurren en experiencias cercanas a la muerte, como las emociones positivas o el ‘revisado’ de experiencias de tu vida, asociándolos a determinados procesos fisiológicos, como es el caso de la liberación de opioides por una región determinada del cerebro, en el caso de las emociones positivas, y de la liberación de noradrenalina por otra parte distinta del mismo, para el caso de volver a vivir experiencias de tu vida en ese momento. Experimentos con ratones han mostrado que los animales que sufren una parada cardíaca experimentan un aumento transitorio de las oscilaciones gamma (ondas cerebrales) en el electroencefalograma, lo que parece indicar que el cerebro de los mamíferos tiene el potencial para procesar niveles elevados de información interna durante la muerte clínica, ya que dichas ondas cerebrales son indicativas de una actividad neurofisiológica elevada. Con este último argumento se podría pensar que es posible, entonces, un breve y último momento de lucidez. Sin embargo estos experimentos se han realizado en sujetos muertos, o que experimentan un estado similar a la muerte, pero se desconoce que existan muertos que puedan transitar de nuevo a la consciencia con una lucidez sorprendente, como veremos en alguna de las escenas posteriores, si además tenemos en cuenta el resto de rasgos.

Sin más preámbulos, comenzamos a explorar algunas escenas de muertes en el cine que me han llamado la atención, y que sirven para poder justificar el título de este post.

Para seguir una especie de patrón, he decidido analizar escenas de películas en una secuencia que vaya desde la película menos ‘ficticia’ a la más ‘ficticia’ (está claro que el que lea el artículo es libre de discrepar con mi elección). Al término de cada análisis calificaré a la escena como BUENA o MALA, en función de las premisas que se han establecido previamente.

La primera de las escenas que me gustaría analizar es la de la muerte de Wade (Giovanni Ribisi) en la película “Saving Private Ryan (Salvar al soldado Ryan)” (Steven Spielberg, 1998). Se trata de una muerte violenta, que acontece en un campo de batalla, y que sucede de repente, por lo que determinados rasgos no se van a dar (o se dan de una forma algo distinta). Por ejemplo, podemos descartar que sucedan los tres primeros rasgos, ya que eso pueden estar asociado al propio hecho de la guerra (se pasa hambre, sed y se está fatigado). Las heridas que sufre, de donde podemos ver como brota la sangre, nos indican que es muy probable que si no cesa la hemorragia, aparezca el fallo renal que caracteriza al rasgo 4. Los rasgos 5 y 6 los podemos aunar en éste caso si tenemos en cuenta la parte de la escena en la que, ya suministrada la morfina (por lo que podría atribuirse también al efecto de la misma), Wade comienza a balbucear «mama, mama, mama…», momento de delirio que se acompaña de una cierta pérdida del nivel de consciencia. Si nos fijamos, casi desde el primer momento, su respiración cambia (esto puede ser debido al proceso de estrés causado por el ataque), quedando reflejado el rasgo 7. El dolor es evidente, hasta el punto de que el Capitán Miller (Tom Hanks) decide, tras ver la inutilidad de los tratamientos in situ, que es mejor administrar morfina para evitar el sufrimiento de Wade. El último de los rasgos cuesta un poco más de trabajo apreciarlo, pero la pérdida de la habilidad para cerrar los ojos se hace manifiesta en Wade, que muere con los ojos abiertos. Podemos dar esta muerte por BUENA.

Muerte de Wade – Salvar al Soldado Rayan

 La siguiente escena para analizar tiene lugar en la película “Far and Away (Un horizonte muy lejano)” (Ron Howard, 1992), protagonizada por un joven Tom Cruise, en el papel de Joseph, un campesino con ganas de vengarse de los asesinos de su padre. Es precisamente la escena de la muerte del padre la que aquí se va a analizar. La peculiaridad de esta escena es que nos encontramos con un padre en su lecho de muerte, al parecer ya difunto, que de manera inaudita adquiere de nuevo consciencia para entablar una conversación clave con su hijo ¿Dónde está el truco?. Vamos a tratar de encontrarlo. Ya mencioné antes el caso de la ‘lucidez terminal’, pero esta escena va aún más allá. No estamos hablando de una persona enferma que ha sufrido muchos de los rasgos que hemos tomado como guía para el análisis y que justo antes de morir sufre un arrebato de lucidez, sino que se trata de la vuelta a la consciencia de una persona a priori ya muerta. Aquí pueden ocurrir dos cosas: o bien esta persona no estaba muerta, o bien estamos ante un flagrante caso de ¡resurrección eventual! Yo me inclino más bien por la primera opción; ¿el por qué? Es sencillo de comprender si observamos que tras el supuesto ‘regreso del otro mundo’ (tal y como lo dice el personaje interpretado por Tom Cruise) el padre comienza a manifestar rasgos propios de un estado previo a la muerte, en el que se incluye cierta ‘lucidez terminal’, reflejada en el discurso con moraleja que le da a Joseph. Se nota, también, el cambio en la respiración y la aparición de un delirio (esa cancioncilla que se pone a cantar) y la posterior pérdida de consciencia. Sin embargo no parece manifestar dolor (a pesar de tener una profusa herida en la cabeza). Podemos especular, dado que a él sí se le cierran los ojos, que el padre de Joseph, a priori, no poseía ningún problema neurológico subyacente.

Far and Away (Un horizonte muy lejano, 1992)

Esta muerte, a pesar de encuadrarse dentro de aquellas películas menos ‘ficticias’ (las comillas en ficticias es para recalcar que, para mí, el límite es muy fino, sobre todo en las películas que aquí analizo) y de que, una vez el hombre ‘resucita’, parece tener una muerte que cumple con alguno de los rasgos, ese ‘regresar’ la convierte en una muerte MALA.

Pasamos ahora al análisis de la escena de la muerte de Bill (David Carradine) en Kill Bill Vol.2 (Quentin Tarantino, 2004), a manos de la Mamba Negra (Uma Thurman). Aquí vamos a tener que hacer un análisis un poco diferente, sobre todo por la peculiaridad de la muerte, llevada a cabo por la técnica de «los cinco puntos que hacen explotar el corazón». Como buen escéptico y para poder cumplir con la labor fijada para esta entrada, de nuevo tiré de bibliografía para poder comprobar si existen evidencias de que el corazón pueda estallar por acción mecánica, a través de una serie de golpes. Fracaso rotundo para el señor Tarantino. Ninguna de las búsquedas que realicé dio resultado alguno. Si tenemos en cuenta que el corazón, además, está protegido por la caja torácica, y que no se ha documentado ningún caso de que ni siquiera a puñetazos, el corazón se pueda ver dañado, dudo mucho que con cuatro toques de dedos y un pellizco mal dado al final, a Bill le explote el corazón tras dar cinco pasos (los aspectos metafóricos que se le quieran sacar a la escena no forman parte de éste análisis). Para los que penséis que esto es un invento de Tarantino os tengo que decir que dicha técnica existe, proviene de las artes marciales chinas y se denomina Dim Mak, que en chino cantonés significa “manipulación de puntos de presión”. Por supuesto, esto no tiene ninguna base científica que lo sostenga…La muerte de Bill no cumple ninguno de los rasgos que hemos señalado al principio; quizá una respiración algo más dificultosa tras el ataque. Sin embargo, sí que parece manifestar esa ‘lucidez terminal’ que se ha descrito en algunas personas momentos antes de fallecer. Pero en este punto es necesario hacer una crítica de nuevo. Si Bill tiene el corazón desvencijado y listo para explotar; dudo mucho que el riego cerebral fuera el necesario ni para ponerse de pie y pavonearse por última vez frente a una ‘titi’, ni para elaborar con profundidad su mensaje a Uma Thurman, con la frialdad, además, de preguntarle, con el semblante del que espera en la caja del supermercado cómo está. No podemos analizar otros rasgos, como el de la incapacidad de cerrar los ojos, ya que Bill muere de espaldas al espectador. Está película se podría encuadrar dentro  de las ‘ficticias’, aunque el mundo donde se desarrollan los hechos es bastante parecido al que conocemos, ya que hay de por medio mucha filosofía oriental exacerbada que le da ese toque algo fantástico. La muerte no la damos por válida, así que es una muerte MALA (pero la película está bien :D).

Kill Bill_Poster por David Ramirer en Flickr

No podía ser de otra forma, así que para el final he dejado la gran escena de muerte de la historia del cine (esto es una apreciación personal), la del replicante Roy Batty (Rutger Hauer) ante la estupefacta mirada de Rick Deckard (Harrison Ford) en la película de culto Blade Runner. (Ridley Scott, 1982) Como muchos sabréis (los que no hayáis visto Blade Runner, no sigáis leyendo) esta escena se caracteriza por ese momento de ‘lucidez terminal’, que Roy manifiesta en el momento anterior a su muerte, que culmina con esa magnífica frase «Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia». Vamos a tener en cuenta para el análisis de esta escena no sólo los rasgos de carácter fisiológico sino también el hecho de que Roy es un replicante, un ser humano construido mediante ingeniería genética que podría sufrir cambios en su organismo que, a su vez, podrían modificar el patrón de muerte. Cuando examinamos la muerte de Roy, se puede apreciar que su respiración se ve alterada (hasta ahora el rasgo más compartido). Los escrupulosos podrán decir que las últimas palabras del replicante son consecuencia del rasgo de delirio terminal, pero yo me atrevería a decir que se trata más de un momento de ‘lucidez terminal’, donde él quiere que, al menos, algunas de las experiencias que más impacto le han causado en su extremadamente corta vida sean recogidas por otra persona (tratando de esta forma que no se lleguen a perder del todo como lágrimas en la lluvia). Hay un rasgo llamativo de la muerte de Roy y es que una vez que ésta tiene lugar, solamente los músculos del cuello ceden al sopor de la inconsciencia, mientras que el resto del cuerpo se mantiene rígido, estático. Podríamos pensar que se trata de un rigor mortis, una consecuencia de que nuestras células musculares ya no generen ATP y no se pueda producir la relajación de los músculos, pero se trata de un acontecimiento que tiene lugar entre las tres y treinta y seis horas post-mortem, así que, ¿lo descartamos?. Dado que estamos hablando de un replicante, un ser humano modificado genéticamente, es posible que el proceso de muerte se vea tan acelerado como el de vida, por lo que yo no lo descartaría para éste caso en particular. Sin duda es llamativo el vigor que manifiesta Roy antes de morir, no apareciendo ningún signo que nos lleve a pensar que va a morir en ese instante. Esta muerte es más complicada que las demás, porque es una muerte fantástica (en todas las acepciones de la palabra), y es por ello que daría para hacer una entrada casi completa, donde se podría, en función de los rasgos que manifiestan los distintos replicantes a lo largo de la película, generar una hipótesis, partiendo de los conocimientos biológicos disponibles, sobre el posible origen de dichos rasgos. Pero eso, quizá en otra ocasión. Esta muerte es inclasificable (para mí), pero si tenemos en cuenta que lo que se muere es un constructo artificial de nuestra mente, y que no existe, yo apunto a que me parece una muerte fantástica (o “ficticia”, por seguir con la jerga usada) BUENA.

Hasta aquí la que será mi primera entrada (y espero que no la última) en el blog “votaalcine”. Como conclusión final, decir que aquí solo he analizado cuatro películas, (aunque podría haber analizado más) porque me han parecido ejemplos paradigmáticos de muertes en el cine, donde analizamos muertes que van de la que me parece más realista a la que me parece más fantástica, pero en las que subyace, casi siempre, algún rasgo común entre ellas, que en nuestro caso parece ser los cambios en la respiración (4 de 4) y la “lucidez terminal” (3 de 4, si asumimos que el padre de “Un horizonte muy lejano” no estaba completamente muerto). Estoy abierto a cualquier crítica, comentario o sugerencia que se quiera hacer, porque todas serán leídas o comentadas con el principal objetivo de mejorar y enriquecer tanto mis aspectos literarios como científicos.

Hasta pronto.

Fuentes utilizadas:

  • Nahm, M., Greyson, B., Kelly, E. W., & Haraldsson, E. (2012). Terminal lucidity: A review and a case collection. En: Archives of gerontology and geriatrics, 55(1), 138-142
  • Mobbs, D., & Watt, C. (2011). There is nothing paranormal about near-death experiences: how neuroscience can explain seeing bright lights, meeting the dead, or being convinced you are one of them. En: Trends in cognitive sciences, 15(10), 447-449.
  • Macleod, A. D. (2009). Eyelid closure at death. En: Indian journal of palliative care, 15(2), 108. [1]

Acerca de Jose Joaquín Serrano Morales

Biólogo y Técnico de Laboratorio de formación. En pleno proceso de terminar un Máster de investigación, soy una persona con una extensa inquietud por todos los ámbitos del conocimiento. Mi pasión por el cine es uno de los motivos de mi participación en éste blog.

5 comments

  1. Gran post! Se lo he pasado a otros colegas 🙂

    Sólo me atrevo a hacer un par de comentarios para facilitar su lectura. El contenido sólo me atrevo a admirarlo y a aprender de él…

    En la primera muerte pondría entre paréntesis los signos asociados a la muerte de Wade… El ponerlo con números dificulta ligeramente la lectura y te hace ir un par de veces abajo y arriba con el ratón. Nada, una tontería.

    Lo siguiente, ya que es un blog de cine, sería poner vídeos de las escenas comentadas, como habéis hecho con la muerte del replicante. Os he encontrado la de Wade y Bill .Las de Van Helsing y Far and Away no las he visto pero las películas están enteras en Youtube así que sólo es cuestión de buscar la escena y enlazar con el link en el segundo justo que queráis para que se vea la muerte en cuestión.

    Muerte de Wade:
    https://www.youtube.com/watch?v=XOUJPBziUQw

    Muerte de Bill:
    https://www.youtube.com/watch?v=2kf0D_X7uFE

    Bueno, un gustazo leer buenos textos sobre cine…
    Ciaooo

    1. Gracias Antonio, y perdona que haya tardado en contestar, he estado liado. Estoy de acuerdo, debería haber puesto los rasgos entre paréntesis, da una sensación de confusión con tanto “vaivén” de ratón. Además, no vuelvo a hacerlo en el resto del texto, lo que es ya una autocrítica. Debería haberlo cambiado. Lo tendré en cuenta para próximas entradas. En cuanto a lo de las entradas con enlaces directos, creo que lo intentamos pero tuvimos problemas para poner los enlaces que llevaban a los vídeos de youtube; un problema técnico que no conseguimos solucionar. Aún así, ¡¡muchas gracias por poner los enlaces y por hacer difusión!! y gracias por el comentario crítico. A ver si te animas a participar.

      Un abrazo!

  2. Muy bueno a la par de original. Nadie puede decir que no es tuyo el texto. Muy científico, muy del método tu análisis… …pero tengo que añadir algo a la escena de Blade Runner que comentas aprovechando que es el objeto de mi estudio, perdón, el tema de mi artículo.

    Roy en la persecución a Deckard va acuciando ciertos malestares como el momento en el que duda por que el cuerpo le falla, mostrándose errático. Se le agarrota una mano de la que empieza a perder la sensibilidad, tanto es así que se para a clavarse un clavo para que le haga sentir la mano y no se le agarrote. (no se si hay mucha base científica para este hecho pero es la forma que tiene de decirte que esta comenzando a fallar). De algún modo parece que cuando vencen la fecha de caducidad los replicantes literalmente se apagan y sus músculos se quedan bloqueados como si de una maquina se tratase en vez de desmoronarse. Todo esto viene por que comentas que Roy parece estar perfectamente pero creo que durante la escena vamos viendo como esta fallando y siente que su tiempo se expira.

    A fin de cuentas, felicidades por tremendo artículo. Un poco de polémica para que disfrutes un poco más de tu disertación.

    1. Ante todo, gracias de nuevo por los halagos, Iván, y perdón por la tardanza en contestar, he estado bastante ocupado. Es cierto lo que dices acerca de Roy, porque su deterioro se va haciendo notable. Sin embargo, es notoria también la agilidad y la tremenda fuerza que demuestra segundos antes de comenzar su discurso, momento que me llevó al comentario del texto. Como digo, aquí es más complicado hacer el análisis del estado fisiológico momentos antes de la muerte, sobre todo porque estamos hablando de un humano modificado genéticamente, y desconocemos que tipo de modificaciones porta, alguna de las cuales, de forma presumible, le confiere esas habilidades. Es por ello que a pesar de utilizar esta muerte como ejemplo, sin duda las “contradicciones” fisiológicas (el entrecomillado hace referencia a que en condiciones de estrés, el cuerpo puede reaccionar aumentando la secreción de determinadas hormonas que incrementen, a su vez, algunas capacidades motoras, aunque no al nivel que se ve en Blade Runner), dan para escribir una entrada completa.

      Un abrazo y gracias por la crítica.

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