Somos Inuit

El viaje comienza en las praderas de Estados Unidos. Un indio dice que los blancos acabaran con su civilización, pero con su magia, el cine, los hará inmortales. Es una de las primeras imágenes del documental “Reel Injun (Neil Diamond. Canadá. 2009)”, donde los mal llamados indios deben a este medio el conocimiento o desconocimiento de su existencia y  su cultura. El documental de Neil Diamond nos cuenta como el pueblo nativo americano ha pasado en el celuloide por diferentes etapas; de ser los malvados que impedían el progreso, a un pueblo que intenta sobrevivir frente a la indiferencia y la marginación por parte de sus colonos.

En el documental podemos ver como se asentaron una serie de estereotipos sobre la cultura nativo americana, en ellos no se hacían distinciones. El indio al uso, era un tipo que montaba a caballo, llevaba plumas en la cabeza y hablaba inglés del revés. Por el contrario descubrimos que la nación “india” al igual que los aborígenes australianos, tienen una multiplicidad de lenguas, estéticas particulares, o maneras diferentes de sociedad. También cabe destacar que las culturas nativas han sido un buen ejemplo del respeto por la naturaleza, algo que no se puede decir del “hombre blanco”.

Esos nativos fueron los malos de las películas de John Ford (La diligencia, 1939. Centauros del Desierto, 1956), que valiéndose del gran John Wayne, icono del western por antonomasia, se dedico a difamar el carácter de los indios, tachándolos de salvajes y agresivos, para así  poder ejecutarlos sin miramientos dentro de sus films.

La diligencia. John Ford, 1939

En los sesenta gracias a la adopción de la estética india por parte de los hippies, la visión de los nativos vuelve a cambiar dentro del celuloide, y se convierten en estandartes de la libertad, la paz, etc. En los setenta se empiezan a ver películas con claro interés por los pueblos aborígenes. “Walkabout (Nicolas Roeg. Australia. 1971)” sería una de ellas. La trama principal de la película es sobre dos niños perdidos en el desierto que sobreviven gracias a la ayuda de un joven aborigen. En la película podemos encontrar muchas referencias reales a la cultura de los nativos australianos y sus vicisitudes con los blancos, así como una reflexión sobre la vida en la naturaleza.

Años después, en 1984, Werner Herzog rueda “Wo die grünen Ameisen träumen – Donde sueñan las verdes hormigas”. Este film también gira en torno a la cultura aborigen y el impacto del hombre blanco sobre su terreno y sus tradiciones. En la película los aborígenes tratan de impedir las prospecciones mineras en terrenos sagrados para ellos. El señor Herzog graba de manera magistral el desierto australiano y retrata al pueblo aborigen de una manera diferente, otorgándoles voz  y coherencia  a las demandas que hacen sobre su cultura y su existencia,  también mostrando la ridiculez y el sinsentido de  muchas de las acciones del hombre occidental. Haciendo un poco de spoiler una de las escenas que más me gustó fue cuando presentan a un hombre aborigen diciendo que es mudo, pero al poco el tipo empieza a hablar, y alguien pregunta: «¿no decíais que era mudo?». A lo que otro le responde: «y lo es, ya que es el último que queda de su tribu y nadie más habla su idioma».

Donde sueñan las verdes hormigas. Herzog, 1984

Antes de salir del gran continente australiano me gustaría mencionar Rabbit-Proof Fence -Generación robada (Phillip Noyce. Australia. 2002)”, cinta dura, en la que nos encontramos las situaciones de racismo que sufre el pueblo aborigen. En este caso es la historia de unas niñas, y como luchan, para evitar el  esfuerzo por parte del gobierno para convertirlas en sirvientas.

Ahora dejamos el gran continente isla para dirigirnos a un par de islas más pequeñas, la tierra de los kiwis, y los maoríes. Si bien lo más conocido de estos nativos es la “haka” (danza tribal maorí, a veces aplicada a la guerra) conocida en todo el mundo por ser utilizada por el equipo de rugby All blacks, aparte de eso, poco sabemos de la realidad de este pueblo. En “Once Were Warriors – Guerreros de antaño (Lee Tamahori. Nueva Zelanda. 1994)” podemos observar las problemáticas del pueblo maorí con respecto a la colonización británica, y el efecto que ha creado esto en la forma de vivir de los nativos, su marginación, sus problemas con el alcohol, el paro, la violencia, las pandillas.

https://www.youtube.com/watch?v=qqC-ASto1xw

Guerreros de antaño. Tamahori, 1994

Otra de las películas reseñables de este país, y que vuelve a incidir en la identidad cultural del pueblo maorí es “Whale Rider (Niki Caro. 2002. Nueva Zelanda)”. La cinta además de tratar de la recuperación de los valores tradicionales por parte de los pueblos aborígenes para el refuerzo de una estabilidad social, abarca también la problemática de la vigencia de las costumbres arcaicas, y como éstas también tienen que hacer un esfuerzo para adaptarse en la actualidad y así poder sobrevivir.

Dejando a un lado Oceanía, ahora aterrizamos en Asia, para ser más exactos en el Punyab Indio. Desde este pedazo de tierra arranca la caravana del pueblo nómada por excelencia, los gitanos. En “Latcho Drom (Tony Gatlif. Francia. 1993)” nos hace un recorrido por toda la ruta que hicieron los gitanos hasta llegar a España. En esta película documental podemos descubrir el amplio y heterogéneo abanico de la cultura y el arte gitano a través de diversos países, ritmos, bailes, instrumentos y vestimentas, que hablan de un legado y una manera de ser, que contiene miles de caminos, de historias, y cielos estrellados.

La siguiente tierra es México. “Aquí y allá (Antonio Méndez Esparza. España. 2012)”, es una película austera, tranquila, y cargada de sentimiento. El tema principal de la historia es un padre de familia que vuelve a su hogar después de haber estado trabajando en los Estados Unidos, y cómo afronta el reencuentro con su familia. La película trata de un tema vigente que está afectando a gran parte de la población de América Latina que se ve abocada a la emigración, que se sienten extraños en otra tierra, y en la suya propia.

La última parada será en el lugar donde comenzamos, Estados Unidos de América. La película “Smoke Signals – Señales de humo (Chris Eyre. EE.UU. 1998)”, fue grabada en parte en una reserva india, realidad física de una gran parte de los nativos americanos, expatriados en su propio país. La película nos cuenta el viaje de un par de jóvenes indios para recoger las cenizas del padre de uno de ellos. Aquí se vuelve a hacer hincapié en la realidad social de los nativos, sus problemas por culpa de la colonización europea, la búsqueda de su propia identidad, que ha sido difuminada, y como frente a una extinción casi segura, han conseguido prevalecer y seguir  adelante, salvaguardando una aptitud, una integridad y una unidad como pueblo, y como personas.

Señales de humo. Chris Eyre, 1998

Acerca de Javier Rueda Salido

Graduado en Bellas Artes, técnico superior en gráfica publicitaria, ilustrador, muralista, pintor ,bla, bla, bla….El arte es encerrar un sentimiento en un tarro de cristal, pero un tarro sin cristal ni tapadera.

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